5/06/2019

La fotografía puede ser verdad y no ser real

Las fotografías que mostramos los fotógrafos no tienen que ser reales, verdaderas, sin modificaciones. La vida es una mentira más. Las Artes utilizan las mentiras para hacer contratos con los espectadores y lectores. Yo explico y tu admites que te engañe con mis cuentos, mis teatros o mis cuadros. 

La realidad está muy sobrevalorada, pues muchas veces es peor que la mentira. Y esta incluso, es más hermosa y benevolente con la vida que sigue.


Nos engañamos si creemos que no nos engañan. 


Lo hacemos si exigimos una verdad que tampoco es cierta, pues nos la envuelven. El arte es subjetivo. Tú verás una cosa y yo otra. Pero en realidad solo hay una. 

Todo cambia en cuanto entra nuestra particular mirada. Ambas pueden ser verdades y en cambio ser muy diferentes. 


Crear es creer. Y entregar lo creado. 

Pero en fotografía nunca ha terminado la verdad tras el disparo. Lo que se hacía en el laboratorio no era la verdad del disparo sino la verdad del revelado.

Revelar era decir, explicar, mostrar, decir el final de la verdad. Pero tras revelar, había que fijar. Y a veces incluso virar.

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