5/09/2019

Cámaras fotográficas o teléfonos fotográficos?

Los teléfonos móviles están logrando una gran calidad final de fotografías de todo tipo por su incursión clara hacia la inteligencia artificial que es capaz de crear (casi) detalles y luces donde el ojo humano no es capaz de detectar diferencias o contrastes.

Cada año vemos una barbaridad de cambios de las calidades fotográficas que ofrecen los presuntos teléfonos móviles, una vez que ya han detectado que su competencia ya no es por mejores o diferentes teléfonos, sino por añadir funciones a las cámaras fotográficas.

Parece increíble a cualquier fotógrafo que con una herramienta pequeña, muy plana, con un objetivo diminuto que creemos tiene un cristal dentro, se pueda competir con cámaras fotográficas de un kilo de peso. 

La posibilidad de llevar siempre encima una cámara gran angular con un objetivo de f-1,8 de luminosidad con capacidad de desenfoque por zonas, de iluminación extra nocturna que supera los 100.000 ISO y que pueden mandar en el acto la imagen tomada a cualquier ordenador o red social, parece el sueño imposible de cualquier fotógrafo de hace una década.

Y sobre todo su capacidad para innovar constantemente en una carrera que parece imparable aunque no seamos capaces de adivinar dónde estará el siguiente cambio y avance para facilitar fotografías diferentes y mejores. 

¿En la sensibilidad extrema? 
¿En teleobjetivos sin óptica? 
¿En cambio de objetivos? 
¿En mejores estabilizadores?
Poner tres o cuatro objetivos en la carcasa, uno debajo del otro, no parece el camino de futuro. Parece más lógico pensar en avances por software que logren mejoras idénticas a las de hardware. Pero nunca lo sabremos hasta que lo pongan a la venta. El truco es lograr vender, no hacer mejores fotografías.


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