Todos estamos llenos de vacíos

Todos estamos rotos por dentro, no digo que vacíos pues no existe la nada, pero sí sin saber bien qué contenemos. Como no tenemos luz y no solemos meternos por dentro para mirarnos, no sabemos bien qué es lo que ocupa nuestro vacío interior. 

Pueden ser ideas, trabajos sin hacer, sentimientos variados, dolores o risas, proyectos de futuro asentados o no sobre el pasado, compañías, bichos que se nos mueven y nos mueven.

Nunca hemos estado vacíos, pero a veces estamos llenos de lo que no deberíamos.