Podría ser Valencia…, pero es la vida

Muchas veces las cosas no son como quisiéramos, y la vida se nos va llenando de huesos duros de roer, de hierros que estorban, de compañías en la vida que nos sobran. Pero forman parte de nuestra mochila y aunque sea verano son como mantas que nos pesan y no podemos suprimir.

Pueden ser esqueletos, miradas, palabras, recuerdos, luces…, pero se alzan contra nosotros y aunque casi siempre están olvidados, alguna vez se izan sobre nuestros pensamientos e intentan apoderarse del momento.

Hay que desterrarlos y como no se pueden borrar, al menos hay que intentar mirar hacia otro lado en esa imagen de la vida.

Observa la belleza del agua que a veces es blanca y otras casi negra. Brilla y nos engaña gratamente. ¡¡No, no mires los hierros del fondo!! Mira ese inicio de playa que conserva restos de almejas y piedras pulidas, y que son los gruesos trozos de arena antes de ser demolidos por el tiempo.

¡¡¡No, no mires ese fondo antiguo y viejo, lejano y sin detalle!!!, ese ya no te pertenece a no ser que quieras ir hasta él. Tú estás aquí, entre los brillos hermosos del momento y las arenas con almejas. 


¡¡Siéntate y descansa!!…, y mira al frente.