Una ventana con poder intimidatorio

Siempre ventanas que nos miran. Aunque sean sencillas o al revés, complejas como esta. Aquí, para no tener que estar siempre asomados observando quien pasa, ya han puesto pequeñas figuras escultóricas para que miren y vigilen en vez de los dueños del palacio. Dentro y con las ventanas cerradas esperaba el poder de la localidad a no verse demasiado. Pues mostrarse en exceso es siempre una pérdida de poder intimidatorio.