Madrid antes de que se despertaran

No es un oso que tira, sino una bella señorita que intenta que compres. Separación de ideas o búsqueda de nombres hermosos. Nunca se puede estar en la cabeza de quien inventa.

Era pronto, el sol todavía no atacaba el suelo, la luz se tamiza con los techos de colores para que después no atacara demasiado. La señora de rojo me miró un instante y pensó: qué coño estaba haciendo yo allí, tan pronto, con la cámara en los ojos. Los señores de las piernas abiertas estaban a lo suyo.Yo también.

La sensación que tuve era la de un cuadro perfectamente enmarcado. Era el siglo XXI metido en el XVIII. Una calle de Madrid antes de que se despertaran.