Darle la vuelta a la vida no es tan complicado

Si damos la vuelta a la vida seguimos teniendo lo mismo que antes, pero tal vez con otros reflejos, con algunas distorsiones que enseguida se calman a poco que el viento sople a favor.

Se mantienen los colores, los enfoques, incluso se adivinan claramente las formas. Pero hemos dado la vuelta a la vida. 

Si acaso lo que queda boca abajo son las aceras y caminos por donde creíamos avanzar. Así que tendremos que inventarnos otros.