Desvencijado sí. Muerto no, solo muy mayor

Estropeado parecía. Desvencijado estaba. Muy mayor. Eternamente castigado.

Parecía quebrado, roto, desunido. Con piel de escamas viejas, que se agarraban las unas con las otras.

Pero orgullosamente cumplía con su obligación de cerrar. De cerrarse. De encerrarse.

No estaba muerto. Tampoco podrido. No era inútil. Era muy mayor. Solo eso.