Qué es la lomografía, las fotografías LOMO

La “lomografía” tiene un campo extraordinario de trabajos por explorar con las nuevas posibilidades digitales de la fotografía. Pero antes debemos explicar un poco qué es la lomografía y de donde parte, además de intentar explicar qué es lo que la ha convertido en un proceso artístico propio.

La lomografía o las imágenes “lomo” empiezan con unas cámaras austriacas baratitas, simples, montadas con objetivos rusos de plástico
y muy gran angulares, que producen unos efectos finales en analógico, simples pero muy vistosos.

Se trata de imágenes con viñetas oscuras en sus extremos, gran saturación de color, un detalle entre justo y escaso, a veces distorsiones de color, y sobre todo bastantes sorpresas finales en el resultado. Blancos potentes y una pequeña tendencia al amarillo como dominante.

A partir de estas características, que más parecen negativas que positivas, se crea una tendencia que sigue hasta nuestros días también en digital, de grandes expertos en lomografía y también de fotógrafos que nos apuntamos a trabajos esporádicos, para mostrar escenas “distintas”. No siempre lo común y habitual es la única manera de crear.

Una lomografía es también una forma de llamar la atención del espectador. Ve que no está bien hecha la imagen, pero a la vez le gusta y le atrapa por sus colores y sus conjuntos de defectos que se han convertido en virtud.

Sobre todo es una técnica, según mi modo de comprenderla, que nos sirve para mostrar algo contundente, algo duro de encajar, pero a la vez algo simple. Los puristas odian la imagen digital, abrazan la provocación e incluso el humor, adorar lo antiguo pero con mirada de modernos. Permite sobre todo el paisaje, el retrato y la fotografía de formas, en cierta manera abstractas pero con doble intención.