Arte efímero, pues tal vez sea lo necesario

Ser efímero en el arte no tiene ninguna ventaja, pero es el concepto actual. Nada ni nadie hemos venido para quedarnos, y el arte siendo humano no debe ser igual. Aunque algunas obras de los prehistóricos sigan entre nosotros.

¿Qué quedará de nuestra generación dentro de varios siglos?
Posiblemente muy poco, pero tampoco nos tiene que importar, no estamos haciendo mucha calidad novedosa para que sea perviviente. 

Es posible que nos queda la teoría de todo y la práctica de nada.

El arte se mueve a la velocidad de la sociedad

Lo que surgió como la decoración exterior de un bar para jóvenes sedientos de marcha, una vez convertido en local famoso, fue perdiendo la calidad primera en su trabajo de forja y de pintura mural, hasta convertirse en un caos, en una sopa de “cosas” que desvirtúa el conjunto inicial gasta convertirlo en "otra" cosa diferente. 

Pero tal vez, por qué no, este resultado final le vaya más a la zona, al servicio nocturno de bebidas. Y lo digo sin acritud, desde el punto de vista artístico.

El arte está también para acompañar los lugares donde se deposita. Una obra muy diferente quedaría desvirtuada en su ambiente, si se coloca en un lugar donde no debe estar. Incluso se podría decir que el arte se transforma con arreglo a sus usos.

El arte hoy es efímero, porque la vida actual es líquida, efímera, sin tempos ni tiempos. Nada es para tanto como parece cuando nace. Las velocidad en la actualidad son mucho mayores.


Desde Valencia con estupor de admiración bella


Dulce monstruo


frío elemento de


cemento blanco



Tres variables para provocar aprendizaje

Hoy son tantas las herramientas de que disponemos para crear o modificar lo que tenemos entre manos, que tan solo es necesario tener ideas y desear darles formas. He elegido una imagen sin mucho sentido, un paseo por la orilla de la playa de Malvarrosa de Valencia en una mañana de enero. Nada interesante, pues deseaba precisamente jugar con algo más o menos aburrido.

A partir de esa imagen, que podría ser la de arriba a la izquierda, he realizado tres variables simplemente con retoques simples, sin filtros especiales. En la cuarta imagen sí he cambiado canales para darle otros aspecto.

A partir de estas cuatro imágenes sí se puede hablar ya de sensaciones, de explicaciones o de motivaciones para acompañar un texto. Una es casi un nocturno, otra es una imagen fría, mientras que la última es una imagen que llama el desconcierto, a lo imposible, al juego.

Este ejercicio es muy sencillo y no dice nada. Pero si somos capaces de acompañarlo de “algo más”, o si somos capaces de hacer los mismos efectos a imágenes que sí digan algo, o simplemente creamos series de imágenes que se ayudan las unas a las otras, ya estaríamos creando algo más interesante.

Tenemos pues que aprender a realizar lo que queremos hacer, sabiendo que medios tenemos muchos. Tenemos que saber qué queremos y de qué forma lo queremos presentar. Y tenemos que darle sentido y forma completa para que “el todo” se acompañe él solo de cada una de sus partes.

Para qué sirve un portapaz? Hablemos de arte

Voy hablar de ARTE y no de religión, aunque durante muchos siglos la religión y el arte fueran de la mano y casi siempre excesivamente unidos. Hoy he descubierto un objeto nuevo y quiero enseñaros uno de ellos, por su curiosidad y también, porqué no, por su originalidad de uso.

Es un portapaz. Nombre sin duda bello aunque su uso resulta curioso y desde la óptica del siglo XXI con poco sentido.

Un “portapaz” era y es un objeto de gran valor simbólico y en muchos casos artístico, que se empleaba generalmente en las celebraciones de los católicos para “darse la Paz”. Hoy la paz nos la damos con un abrazo, dándonos la mano y un cordial saludo físico, pero hubo siglos e incluso décadas no tan lejanas, donde tocarse era casi pecado. Así que nada de darse la paz con un contacto entre personas.

El sacerdote besaba en el momento de “dar la Paz” el objeto que vemos en la imagen, lo pasaba a besar a todos los integrantes de la celebración y tras ellos a las primeras filas de los fieles asistentes. O bien se entregaba el portapaz a los fieles y ellos se lo iban pasando hasta terminar el recorrido. Depende del lugar y la asistencia.

Su función pues era la de transmitir la paz a los fieles antes de la comunión. Una tradición hebrea que se mantienen en la religión católica como gesto de comunión fraterna y perdón antes de acercarse a recibir la comunión.

El portapaz es una pieza pequeña que cuenta con un asa por detrás para sujetarlo cuando se da a besar a los fieles en el rito de dar la paz. En los siglos XVI y XVII se generalizó su uso, y empezaría a decaer a principios del XIX. 

Habitualmente había uno para los hombres y otro para las mujeres, para que no existiera contacto carnal incluso ni con un beso transmitido a un objeto, entre personas de diferente sexo. Por delante presentan una imagen devocional, habitualmente una Crucifixión o un Calvario, en el que la cruz está rodeada de la Virgen y San Juan.

La imagen que vemos arriba es la de un portapaz de finales del siglo XIV, mostrando el calvario y la decapitación de San Juan Bautista, de una parroquia de la localidad de Pina de Ebro (Zaragoza).


Nudos de atarte al cielo



Atados al mar

sujetando el cielo

dueños del aire




La pintura es poesía para los ojos

La pintura es poesía visible, decía Leonardo Da Vinci, pero hoy podríamos añadir que todo el arte puede ser poesía pues es sensibilidad, es ordenación de las palabras, de los espacios, de los colores, es selección y encuadre, es convertir en visible algo elegido por el artista a costa de remarcar aquello que consideramos seleccionable.

El artista o el que lo pretende, simplemente selecciona, elige, pone su punto de vista en la obra final. Sea eligiendo un encuadre fotográfico, unos colores sobre otros, unas formas que ocupan un espacio, unas frases que nos trasladan a otro mundo. O sea provocando nuestros sentimientos o creando en el espectador sensaciones que en ese momento no tenía.

Y para ello se pueden emplear decenas de herramientas muy distintas. Todo lo que sea convertido en una provocación de nuestro modo estático de “estar o de mirar” puede ser arte. Incluso puede ser mal arte. 

¿Quien dijo que por el mero hecho de ser considerado arte tenga que ser bueno y agradable, válido o conservable?

Los museos no pueden ser almacenes muertos

Los museos están cambiando, pero no sabemos si a la velocidad que demanda su propia realidad. Hoy un museo que sea simplemente un almacén, es un objeto obsoleto y a punto de cerrar. No tiene sentido. Para almacén grande tenemos internet.

Pero incluso cabe preguntarse por el sentido de ver una gran obra original expuesta en un museo, como el elemento de “marca”, el imprescindible. Sería más lógico con la realidad actual de las herramientas digitales, que una obra de gran importancia, pongamos por ejemplo Las Meninas o la Gioconda, debería disponer como sucede con el Guernica, de una sala propia, donde se pudiera ver los bocetos preparatorios, pero también impresiones digitales a gran tamaño de los detalles, de aquellas pequeñas cosas que en la obra no vemos por no podernos acercar lo suficiente.

Incluso ambientar toda la obra con el momento cultural, social y artístico de “su” momento y del momento de su autor. Queremos ver Las Meninas o los Fusilamientos del 2 de mayo, pero queremos y necesitamos ver en el museo “más realidad”, mucho más ambiente e información que una obra que ya conocemos por centeneras de impresos.

¿Qué futuro les espera a los museos? Veamos qué dicen algunas personas que de museos saben y mucho.

-------------

“La manera en que un museo puede cambiar el mundo, en un contexto social de desigualdades sociales y económicas nos obliga a que las instituciones no solo sean espacios pensados para una experiencia estética, sino también para la acción política.No debemos decir al público qué pensar, pero sí tenemos la obligación social de esclarecer las cosas. Debemos darle llaves con las que puedan abrir el cerrojo de sus puertas”

Maria Balshaw. Directora del Tate Modern de Londres


“Un museo no debe tender hacia una colección ideal que no existe, sino construirse a partir de su singularidad, de sus contextos, de sus errores y de su historia. Sería ridículo ver cómo los museos se homogenizan para responder a una definición que, en realidad, deberíamos deconstruir: la del arte moderno. Tenemos que repensar el modelo inicial para desarrollar “modelos específicos” a partir de las peculiaridades de cada sitio y en diálogo con la escena local”.

Bernard Blistène. Director del Centro Pompidou de París.


“El museo del siglo XXI es como “un laboratorio”. Es decir,un lugar de hipótesis, experimentos y posibles fracasos. Soy partidario de tener una colección más metabólica, que cambie al mismo ritmo que el propio arte. Últimamente, me he desinteresado en el concepto de la colección. Es importante usarla, pero no más que pensar en qué historias tienen que ser contadas y qué cadencias deben ser enfatizadas.Si no tienes obras de mujeres de inicios del siglo XX o afroamericanos de mediados de ese siglo, tómalos prestados para hacer relato con ellos. Existen ahí fuera”

Glenn Lowry. Director del MoMA de New York.


Todo museo debe operar en un marco obligatorio dentro del estadio de la historia, en estos momentos “el que impone el neoliberalismo”. Este tiene una característica muy concreta: la búsqueda del beneficio económico de todo. Hoy cualquier experiencia es susceptible de convertirse en mercancía. Eso nos condiciona a quienes trabajamos con el conocimiento y la cultura. El beneficio contable a corto plazo tiene efectos en la programación de los museos, en la que predominan, cada vez más, las retrospectivas de grandes maestros, capaces de atraer a un público masivo. Hay que repensar el modelo del blockbuster e intercalarlo con otros tipos de exposición, para que la razón utilitaria no predomine sobre la creativa. Es necesario resistir y darle la vuelta a un sistema que nos empobrece. Somos un servicio público. Como en un hospital, tienes que salir mejor de lo que has entrado. Tienes que haber aprendido algo y adquirir un poco de sensibilidad. Si el visitante entra, se hace un selfie y se marcha, no habremos contribuido mucho a su mejora.

Manuel Borja-Villel. Director del Reina Sofía de Madrid.


Nota.: Las opiniones recogidas son de una noticia de El País, sobre el futuro de los museos.


Dibujar como un niño cuesta muchos años

Este es un dibujo “muy” infantil de un niño, Diego, que fue ayudado por sus padres para rellenar de color un esbozo ya iniciado por sus progenitores. Cayó en mis manos por casualidad, del cielo, en la Cabalgata de Reyes de este año 2018, cuando el niño desde una ventana tiró la carta al aire para que la recogieran los Reyes Magos.

Los niños son los auténticos artistas puros, los creadores desde dentro, y cuantas menos indicaciones les demos, mucho mejor, y cuanto menos les coartemos en sus creaciones con el crecimiento lógico por edad y formación, mucho mejor para ellos pero sobre todo para el ARTE.

De los niños se dicen que nacen artistas y nos preocupamos en romperles sus posibilidades y capacidades hasta lograr que se conviertan en academicistas absurdos. Y que algunos de ellos, pocos, son capaces de volver a sus ancestros creadores y desaprender lo que les hemos intentado enseñar.

Aprender está muy bien, siempre, pero como un añadido más. Lo imprescindible es dejarles que mantengan sus conocimientos interiores, que crezcan sabiendo que dibujar como Miró le costó a este gran artista 80 años de aprendizaje, pero poder volver a pintar como lo hacía el empezar, de niño.

Si miramos la obra de Picasso veremos igual que en Miró, a un gran dibujante que supo desaprender a dibujar como le enseñaron, para dibujar como él quería, para crear ideas y formas en relieve dentro de soportes de dos dimensiones.

La escritura y la pintura van de la mano

La escritura es la pintura de la voz, de las ideas y proyectos. 

Por eso la literatura es también un arte.


Simplemente cambiamos los pinceles por teclados, los brochazos y el color…, por letras y frases.

Si quieres escribir con color, puedes pintar o redactar ideas, ambos sistemas te llevan al mismo lugar.

Salou en invierno también es un objetivo

Salou en invierno puede ser tan interesante como en verano. Depende del color de la mirada, de las horas y de la tranquilidad que buscas. Para crear es un lugar excelente.

Un mar casi seco y lleno de agua


Mares al fondo.

Sorprendidos estamos

de no mojarnos

Hacer Arte es una terapia para sentirse mejor

Crear ARTE es también una forma de hacer terapia, aunque nunca lo haya probado e incluso nunca te lo hayas ni planteado. Crear…, sí, construir, hacer, transmitir, comunicar con el trabajo hecho con tus manos y tus ideas. El trabajo creativo es muy beneficios para ti, pero no te olvides algo fundamental, también para los demás.

Vamos a recordar por un momento los trabajos de los genios de la pintura, de la música, de la escultura, de la literatura, del teatro o el cine. Han creado obras que luego contemplan otras personas y disfrutan con ellas, riendo o llorando, transformando por unos instantes o minutos sus vidas, ante la contemplación de lo que otros han creado para nosotros.

Sé que te crees incapaz de crear algo. Perdona, pero eso mismo debió pensar Mozart de niño cuando comenzaba o incluso Goya cuando pintaba sus primeros cuadros o ese amigo que ahora pinta unos cuadros sencillos pero que tienen “algo” que encandilas, o lo ha pensado siempre el poeta que por fin y tras muchos pasos ha visto parte de su obra publicada.

El Quijote se empezó a escribir en la cárcel y muchos escritores que no han logrado publicar al menos sus obras las leerán sus nietos y bisnietos cuando ya no estén entre ellos. Pero si no logras publicar, no sucede nada grave. Habrás disfrutado escribiendo, pintado, dibujado o modelando trabajos. Habrás cobrado en relajación, en disfrute personal, en demostrarte que eres capaz.

Crear es muy fácil. Crear una obra genial no lo es, pero tampoco se trata de eso ¿no?.

Crear algo de la nada es muy sencillo. Eso si, requiere sobre todo algo fundamental. Querer crear, desear hacer algo y proponérselo.

Crear es trasmitir felicidad o conocimientos, es lograr que algunas personas vean lo que hemos dejado tras nuestro paso por este mundo. No se trata de que te admiren miles de personas, simplemente se trata de que te admiren muy pocas personas pero importantes para ti.

Que se queden mirando tu obras unos instantes y piensen algo, ya es importante. Incluso las críticas desaforadas deben ser importantes para tí. Crear es motivar sensaciones. No tienen por qué ser siempre positivas.


Escuchándose mirando a los ojos

Esta imagen es de bronce. Pero si fuera de carne y huesa sería maravillosa. Un adulto hablando de sus lecturas, es decir de su experiencia, a un niño. Y la niña atendiendo. Como si fueran personas de tribus ancestrales, siendo occidentales. ¿Es raro no? Escuchando a un adulto.

Un demonio con escamas y desafiante

Cada uno tenemos nuestros propios demonios. Con escamas o depilados, babosos o secos y huesudos. Simpáticos y habladores o simplemente unos demonios de lo más comunes. Todos ellos los construimos nosotros mismos.

Un hogar vacío…, por el frío

Donde todo parece estar roto, incluso allí, la cigüeña es capaz de encontrar su casa o al menos el espacio para construirla. Incluso con dos paredes para que sujeten bien sus dependencias.

Lo curioso es que a ciertas horas los sonidos de las campanas deben despertar los sueños de toda la familia.

Detrás sigue existiendo la pared


Parece asco

basura despegada

muerte sucia


San Lázaro en Palencia. Y estaba vivo


Lázaro quieto

rodeado de amigos

reparte calor

El dominio de lo no dominado. Gijón


Hay imágenes que no son maravillosas, sino simplemente recuerdos, olores o colores, aires que ya volaron, sitios recordables por varios motivos. Aquí es el mar tranquilo, al menos las varias veces que he estado en este mismo punto. Sensación de dominio del lugar, cuando en realidad es falso. No lo domino, pues no lo tengo.

Las dos alturas de toda sociedad que se mueve

Las dos alturas. La rapidez por arriba, el orden, la limpieza, la modernidad, la opulencia incluso. Pero por debajo la luz, el abandono, el culo de la ciudad. 

Los de arriba nunca miran abajo. Los de abajo sienten cada vez que los de arriba se mueven en sus trenes de sueños. Los de abajo hacen muy poco ruido, los de arriba son atronadores.

¿Tendremos Nuevo Año o será continuación?

Esta imagen simboliza mi año 2017, pero por mucho que ya se ha escapado, me ha dejado lleno de recuerdos que permanecen. Y simboliza también la entrada al muelle de la isla de la Libertad, el primer contacto que tenían los inmigrantes con el Nuevo Mundo.

¿Tendremos Nuevo Mundo?