¿Y si no queremos seguir así?

Juegan con nosotros y nos dejamos. ¿Y si no queremos seguir jugando con ellos? No sé, creo que se están pasando en su dominación mental. Cada día hay más cosas prohibidas. Y muchas menos que no están permitidas o bien vistas. Jugamos a no molestar.,¿Se puede crear sin molestar? Nos han ampliado nuestra zona de confort a costa de quitarnos las zonas aledañas.

Viven dentro de un cuadro y no lo saben

Podría ser una pintura pero es una simple fotografía. Los burros no lo saben, pero viven dentro de una obra de arte natural. Ellos van a lo suyo, paseando y comiendo natural como si fuera lo que la vida les ha obligado. Pero en realidad viven dentro de un cuadro del siglo XVIII que se mueve y recibe los cambios de temperatura. Si les preguntáramos, nos dirían que a ellos eso les importa tres huevos.

Color de Asturias, que no siempre es verde

El color natural siempre está esperando a la luz. Le encanta a la naturaleza encantarnos con sus brillos y colores. Se multiplica para impresionar y así saber que es útil en la sutilidad de sus colores. Aunque sean potentes y curiosos, aunque nos hagan pararnos para sorprendernos. Estos colores son de un campo de Asturias. Y no siempre son verdes.

Agua para que siga viva la vida

Agua de Taramundi en Asturias. Agua imprescindible para que viva la vida. Para que siga habiendo latidos en la naturaleza de la vida, para que el mundo siga girando alrededor de nuestros sueños aunque a veces sean destructivos. Agua para que siga viva la vida.

Tomates de lágrima o tomates de campana. Eso sí, amarillos

Los tomate pera pueden ser de muchas maneras posibles. Hay incluso tomate Camino de Santiago, tomate peregrino, tomate amarillo de campana, o tomate de lágrima. Estos no tengo ni pajolera idea de cómo se deberían llamar. Si acaso tomates de Anzánigo. Estaban muy sabrosos, eso sí.

Tamborilero en Bruselas, que no suena

Un lejano tamborilero en la Bruselas más céntrica, en las alturas para advertir que vienen los enemigos. Esbelto pero silencioso. Tal vez por eso tenga un color frío.

La Estatua de la Libertad también grita ayuda

Un icono lo sigue siendo en todos sus formatos. Este Art Street de New York nos lleva a la transformación de la Estatua de la Libertad. Reconocible pero modificada para hablar con ella y por ella. Si miramos con detalla su cabeza vemos que quiere salir un "help" de su interior. Es una Estatua de la Libertad muy comercializada.

Europa simple, vista desde los EEUU

No es la mejor Europa en relieve, lo sabemos, ni la más real ni la más bonita. Es una más. Reinventada, simplificada y enorme, que está en un parque de New York, Allí son así de simplistas con Europa.

Cuidado, que te pueden descomulgar

A vosotros no os importa que os descomulguen, es verdad, pero debía ser un castigo peligroso y terrible en la antigüedad. Ya nunca más irías al Cielo. Este cartel advierte de los motivos por los que pueden quedar descomulgado. Así que mucho cuidado con saltarse las normas.

“Está descomulgado quien hiciera señas o hablara cosas deshonestas en la Iglesia”

Cuernos viejos de cuando no había herramientas

Cuernos de espejo de cuando nos iniciábamos todos en las manipulaciones digitales. que visto desde el hoy nos suena a viejos, caducos, a muy mejorables. Pero hace casi tres décadas era lo que daba de sí las herramientas que teníamos.

Flores de verano, para ver en invierno

En ese Aragón veraniego nos podemos encontrar estas bellas flores campanillas de nombre seguro que hermoso y raro. Ahora que ya los fríos nos quieren castigar con recordar que existieron otros colores, días más largos, luces más intensas, y que con total seguridad volverán, nos tendremos que conformar, pues no hay otra. Esta imagen es de Almonacid de la sierra, un bello lugar para pasear y andar por los campos.

Frase que salva el urbanismo degradado

A veces una frase en la calle te ilumina el espacio. Puede ser su significado o su color o incluso su simple existencia en algunas zonas realmente muy degradadas. Este último es el caso actual. 

Simplemente poner "de color" entre una zona realmente llamada a desaparecer, es un grito temporal para que todo tenga un poco de vida artificial hasta que se convierta en algo útil lo que son esqueletos de fábricas o zonas viejas de recreo urbano. 

Mientras no haya otros motivos, nos conformaremos con el engaño visual.

La muerte tiene muchas formas de ser

Hay países o incluso sociedades que traspasan fronteras, donde el culto al muerto es un  fundamento de sus propia existencia. Viven para y con sus muertos, incluso con esa veneración que traspasa el recuerdo de lo vivido con ellos en vida. El muerto se convierte en objeto de posesión, de culto a la vida eterna, a lo anterior pero también al futuro.

Sin duda la muerte tiene muchas formas de ser recordada por los vivos. Pero muchas veces no se adora a la muerta, sino al muerto.

Un techo de Valencia, a la luz del sol y no de la luna

Curiosamente, si miramos al techo vemos la base de lo que nos cubre. Todo techo es el suelo de lo que tenemos sobre las cabezas. Este techo es de Valencia. Un techo hermoso y cristalino que nos quiere envolver son su justa luz natural. Son como partes de un bosque de luz que quiere entrar para alcahuetear lo que hacemos. Y nosotros le dejamos, pues es vida.

Podría ser Valencia…, pero es la vida

Muchas veces las cosas no son como quisiéramos, y la vida se nos va llenando de huesos duros de roer, de hierros que estorban, de compañías en la vida que nos sobran. Pero forman parte de nuestra mochila y aunque sea verano son como mantas que nos pesan y no podemos suprimir.

Pueden ser esqueletos, miradas, palabras, recuerdos, luces…, pero se alzan contra nosotros y aunque casi siempre están olvidados, alguna vez se izan sobre nuestros pensamientos e intentan apoderarse del momento.

Hay que desterrarlos y como no se pueden borrar, al menos hay que intentar mirar hacia otro lado en esa imagen de la vida.

Observa la belleza del agua que a veces es blanca y otras casi negra. Brilla y nos engaña gratamente. ¡¡No, no mires los hierros del fondo!! Mira ese inicio de playa que conserva restos de almejas y piedras pulidas, y que son los gruesos trozos de arena antes de ser demolidos por el tiempo.

¡¡¡No, no mires ese fondo antiguo y viejo, lejano y sin detalle!!!, ese ya no te pertenece a no ser que quieras ir hasta él. Tú estás aquí, entre los brillos hermosos del momento y las arenas con almejas. 


¡¡Siéntate y descansa!!…, y mira al frente.

Comprar por internet y envío urgente. Mucho cuidado

Cuando caminamos nunca estamos seguros del camino que hemos tomado. Creemos que sí, pero todos los caminos conducen a lugares donde nunca antes habíamos estado. Aunque sean los mismos asfaltos con las mismas casas. 

Esta señora tras la compra se creía que iba a su casa, sin percatarse que la estaban envolviendo para mandarla por Amazon hacia un lugar para ella desconocido.

Era un envío importante pues llevaba sello de lacre para que no se escapara. Pero no interesaba ella, un descuido, sino lo que contenía el carro de su compra. 

¿Qué es la Cultura? Palabras de André Malraux

La cultura es la suma de todas las formas de arte, de amor y de pensamiento, que, en el curso de siglos, han permitido al hombre ser menos esclavizado.

André Malraux

Palomas a la luna de Málaga

Palomas a la luna de Málaga. No sabemos bien quien contempla a quien, pero en principio quien contemplaba todo aquello era yo. No queda ninguna constancia de que la luna o las palomas estuvieran atentas al momento.

Los cascos de la policía de New York son chulos

Hay que ser muy chulo para robarle un casco a un policía americano, y a las pruebas me remito. En algunos barrios de España esos cascos durarían indeterminado tiempo si los van dejando encima de las motos a modo de remanso de paz. 

Unos gritos provocados en una esquina, llevarían las miradas hacia ese lugar y …, adiós el casco de la otra esquina. 

Es cuestión de encontrar huevones que quieran gritar y eso sí, huevones que se atrevan a dejar los cascos así de fáciles.

Lo llaman boca de riego, cuando sirve para sacar líquidos

Los rincones siempre son eso, rincones. Espacios que parecen sobrar y que se crean para esconder. Un rincón es también un pequeño basurero de lo feo. Y como en este caso un mingitorio para varones sin muchos escrúpulos. No, no pierde agua el grifo urbano, sino el de personas con deseos de vaciar. Se nota en…, se nota. El número 20 no se refiere al urinario, sino a la boca de riego. Lo llaman boca de riego, cuando sirve para sacar líquidos.

Las alambradas las utilizan todos. Y nunca se sabe quien será el último

Impedir con alambres que pinchan y dan dolor, para que personas estén separadas de otras personas, es de idiotas. 

Se puede lograr durante un tiempo, de forma momentánea y muy temporal. Pero las ideas siempre vencen contra las idioteces de idiotas. 

Y a veces cuando los idiotas pierden, los que vencen que parece buenos, se vuelven más idiotas que nadie. 

Cuidado con jugar a prohibir con alambres, pues estos nunca se oxidan a la velocidad con la que se oxidan las ideas y las sensaciones de la violencia. 

Nunca sabes quien utilizará al final las alambradas, ni quien será el último en llorar.

También los buenistas cabreados podemos tener muy mala leche

La alambrada de la imagen de arriba la inventaron los hombres contra los hombres. Daría igual el lugar y los motivos. 

Todo es falso, excepto que algunos hombres quisieron sujetar a otros hombres: impedir, coartar, prohibir, suprimir. 

Hombres contra hombres. Egoísmos contra libertades, salvajadas animales contra humanidad de comprensión.

Estamos en una fase parecida. Nos rebelamos contra nosotros mismos, contra el humanismo, para volvernos animales de defensa violenta. Somos animales y lo seremos durante siglos y siglos. 


Lo que no nos impide intentar que el humanismo que no siempre tiene que ser “buenismo” sea implacable también. 

¿Quien piensa que los “buenistas” no sabemos defendernos, e incluso tener mala hostia?

Oxidadas que no muertas. Heridas que no perdidas

Alas casi rotas por el tiempo
oxidadas para darles color herido
mientras nadie las recuerda azules o rojas
escondidas entre las esquinas.

Alas de mariposa o de ángeles

que nunca volaron ni agitaron
los vientos del tiempo del silencio
que siempre estaba mirando el cambio.

Nunca sabremos 

ni el color verdadero ni su función, 
y lo que es peor, 
ni su cara escondida.

No es lo mismo la sombra que la oscuridad

Cuando un árbol deja ver su interior negro es que una sombra está a punto de morirse. Las sombras también se nos mueren, incluidas las que se mueven con nosotros. Nos siguen pero llega un día que dejamos de movernos y ellas dejan de estar a nuestra vera.

Dentro del hogar no hay tantas sombras, tal vez sea porque tampoco hay tantas luces brillantes que sepan alumbrarnos los caminos que debemos explorar.

No es lo mismo oscuridad que sombra. La oscuridad no se mueve casi, es pegajosa y no nos sigue, nos aplasta, nos invade, se nos posa para pesar sobre nosotros. La sombra en cambio no molesta, viene siempre a un lado.

Todos estamos llenos de vacíos

Todos estamos rotos por dentro, no digo que vacíos pues no existe la nada, pero sí sin saber bien qué contenemos. Como no tenemos luz y no solemos meternos por dentro para mirarnos, no sabemos bien qué es lo que ocupa nuestro vacío interior. 

Pueden ser ideas, trabajos sin hacer, sentimientos variados, dolores o risas, proyectos de futuro asentados o no sobre el pasado, compañías, bichos que se nos mueven y nos mueven.

Nunca hemos estado vacíos, pero a veces estamos llenos de lo que no deberíamos.

Desde Asturias, os aseguramos que volverán

 
En invierno es más fácil soñar con el mar, con las playas, con la luz y el cielo brillante. Siempre soñamos un poco más de lo normal con lo que no tenemos. Estamos entrando en el largo invierno de la oscuridad y la media luz, así que no está de más recordar que no hace tanto podíamos ver estas playas llenas de calor y de acogimiento. 

Volverán. Es Asturias, la playa de Llanes.

Ramo de flores vivas, para los seres recordados

En Todos los Santos llevamos flores a nuestros seres queridos y ya no presentes de forma física. Color y luz, pero no vida pues las flores ya están muertas. No entiendo bien la costumbre de llevar flores como elementos de amor, de amistad, de recuerdo. Me encajan mejor los pétalos como productos ya totalmente convertidos en algo nuevo, no en cadáveres de plantas. Pero ya sé que soy muy raro. Yo no regalo flores, prefiero las plantas vivas y por ello las macetas. Y sé que eso me deja muchas menos posibilidades. Y para mis seres recordados, una luz, una vela que alumbre su recuerdo.

Viajar es abrir páginas del libro de nuestra vida

Mirar y dejarse sorprender por lo inamovible. Sus colores nos afectan, sus luces y sus reflejos. Tanto, que nos atrapa y nos deja quietos esperando a que desaparezca. Es un imán natural.


Puesta de sol en Playa de Palma

Todas las puestas de sol parecen diferentes. Son tan pocos los elementos que intervienen que parece imposible que su mezcla cree una música tan dispar. Incluso con cielos libres de nubes, cuando el sol parece esconderse aunque simplemente somos nosotros los que decidimos seguir girando para no verlo, el cielo se encabrona y crea nubes para rodearlo en su despedida diaria. Nubes y aviones que salen a despedirlo.

Los colores pueden desaparecer. Depende

Las paredes con tu nombre son más hermosas y con más color. Daría igual si tuvieran o no formas excesivas. Si tienen tus recuerdos y los míos, siempre tienen color. Yo no veo colores, observo situaciones.

Subidas y bajadas en azul oscuro casi gris

Subimos mientras bajamos. Lo que nos queda es la diferencia entre ambas decisiones. Subimos con rasmia mientras bajamos sin darnos cuenta y a regañadientes. Subimos con la energía de lo nuevo, a explorar lo que no conocemos. Bajamos para tomar aire y descansar unos instantes. A veces nos obligan a tener que bajar más de lo que deseamos. Pero eso no nos evita seguir mirando hacia arriba.

Hay asuntos sociales que nunca deberíamos consentir

Todo parecería posible en estos tiempos de rareza visual. Pero había un elemento que se nos escapaba a esa normalidad que contemplamos. Algo que no nos gusta ver por las calles de Madrid. No era normal, o si lo era, había que evitarlo, pues produce daño a los ojos. No estamos los seres humanos acostumbrados a estos asuntos por las calles, nos producen dolor e incluso temor por si algún día alguien decide empujarnos a tamaño asunto.

Es normal que haya flores bonitas dentro de una botella de ginebra cara. Puede serlo que en una esquina cualquiera existan tantas mesas vacías para poderse sentar sin problemas. Incluso diría que la limpieza no me sorprende, como tampoco que haya una persona tirada en el suelo, pidiendo por su futuro. A todo esto por desgracia ya nos hemos acostumbrado.

Pero que haya un ajedrez encima de una mesa, noooo. A eso no, por dios.

Ventanuco que da vida al verde natural

Las ventanas de hojas no siempre tienen que ser de madera. Pueden ser vegetales, suaves y verdes. Capaces de esconderse entre los huecos de los que buscan alimento. Sorprende que con tan poco sean capaces de sobrevivir. Luz, tal vez sol, y un poquito de tierra. Nosotros necesitamos más.

Todos nos vamos volviendo grises

Tiempos de caídas, de reencuentros con las natural manera de morir. Tiempos de setas, de coger tierra, y elevarte con ella.

Caemos al suelo donde nos esperan los marrones. Intentamos mantener el verde pero sabemos que es cuestión de tiempo. 

Nos vamos encogiendo, encogiendo, encogiendo…, hasta que definitivamente nos despegamos de la cáscara. Y quedados atrapados entre el resto de polvo. 

Es el otoño para todos, el natural tiempo del otoño vital. Necesario para los recambios  de colores. Todos nos vamos volviendo grises o marrones. 

Una ventana con poder intimidatorio

Siempre ventanas que nos miran. Aunque sean sencillas o al revés, complejas como esta. Aquí, para no tener que estar siempre asomados observando quien pasa, ya han puesto pequeñas figuras escultóricas para que miren y vigilen en vez de los dueños del palacio. Dentro y con las ventanas cerradas esperaba el poder de la localidad a no verse demasiado. Pues mostrarse en exceso es siempre una pérdida de poder intimidatorio. 

Si los masticas saben amargos

Los huertos están llenos de pequeños insectos voladores con vida propia. No van a la escuela pero saben mucho de lo suyo. No pasan hambre, saben escaparse de los peligros, se disfrazan de colores para producir miedo en los enemigos y además, según me han dicho, si los masticas saben amargos. Ellos sí que saben.

El dueño pensó otra cosa y dejo el candado

El pequeño candado sujetaba lo que parecía incapaz de asegurar el pestillo de madera con más experiencia. Era la juventud que maduraba contra la senectud que ya intentaba descansar. 

Personalmente me parecía tan viejo el uno como el otro, y mucho más bello el anciano que el maduro. Pero el dueño pensó otra cosa.

Ventanas verdes fritas, que no se dejaban ver

Qué complicado resulta asomarse donde no te dejan mirar. Pero a veces se logra. Después de ver puede que te quedes con peor gana de cuerpo, pero hay que buscar lo que se esconde detrás de lo que no se quiere mostrar. Nunca se sabe qué podemos encontrarnos. Las ventanas sirven para tapar, pero son un hermoso detalle para mostrar.

Entre aguas de nuevos colores naturales


Entre los colores de las aguas artificiales me movía por la superficie. Debajo unos peces enormes no intuían que el agua era de colores. Cuando se está inmerso en la faena no se ve la complejidad del bosque.





Sobraba yo, el buzón y los carteles

Parecía el hombre de la silla como hablar en silencio, abstraído tal vez por la belleza del rincón. Pero creo que era su rincón de siempre.

Para él no era bello, era normal, habitual. Bello era para mi.

Lugar de Tronos y de luchas, de amores escondidos esperando dentro de la capa o de tertulias conspiratorias.

Sonaron las campanas y todos se movieron de su sitio. Empezaba la hora cuerda.

Por un instante me quedé solo ante el paisaje urbano y me entró miedo. ¿Qué hago yo aquí si ya no hay nadie?

Pero enseguida vinieron los técnicos y actores a salvarme del instante y me retiraron con suavidad. 

Yo sobraba. Empezaba la verdad.

Lo pillé escapando, pero nunca supe de qué

Nunca pensé que huir fuera tan complicado, pero a veces hay que hacerlo entre los rotos de la vida. Por eso, a veces, antes de huir hay que pensárselo dos veces. 

¿Y si en vez de escapar medio escondido, diéramos la cara y miráramos de frente?

Nunca habrían las puertas del local gris funeraria?

Si alguien quería robar…, todavía le quedaba el candado. El resto parecía fuera de color, como escapado de la moda imperante, pues llevar esqueletos por la calle no suele estar muy bien visto. Por eso las lluvias se habían apoderado de los huesos que quedaban. pero la pregunta seguía insistiendo en mi cabeza.

¿Nunca habrían las puertas del local gris funeraria?

Todo está igual. Excepto las personas

Hay rincones donde el tiempo se estancó como el agua que contiene peces de colores, para mostrarnos aquellos tiempos en los que casi todo era posible. Personas de negro circulaban buscando mimbres de oros colores con los que ordenar sus pertenencias. 

Ellos ya no pasean por estas esquinas de túneles oscuros, ni tampoco sus hijos. Pero los mimbres siguen allí. Somos tan débiles que incluso los juncos y aneas nos superan en figuración. ¿Para qué nos creemos importantes?

¿Cuántas generaciones se habrán apoyado en estas piedras para charrar de su presente, e incluso de su futuro? 

Todo sigue igual…, excepto las personas.

Se quedaron sin ropa y nadie les dijo nada

La luz era de atardecer, pero tamizada por la artificial de la calle que inundaba entre sombras el local abandonado. Allí estaban inertes, casi como siempre, pero desnudas, sin trabajo. Habían cerrado el local y no se las habían llevado a su retiro. Los vestidos sí se fueron. Creo que nunca tuvieron cabeza, pero tampoco estoy seguro pues igual existen cabezas de quita y pon para estos casos. Lo de los brazos ya me pareció más complicado. ¿Y ahora? Me imagino que los embargos las romperán, o el polvo las oscurecerá. Pero mientras tanto seguirán en la calle del centro, sin entender qué ha sucedido para que les quitaran sus ropas.

Ganaremos al otoño, pero antes reflexionaremos


Nos entra el otoño para llevarnos en volandas hacia el invierno y nos muestra colores fríos, morados y marrones, ocres y naranjas que contrastan a tope con los verdes heridos de muerte. Es la victoria de la muerte, el renacer del nuevo año, es el vino y el hogar, el abandono del Dios Sol para recapacitar y tranquilizarnos. Es la depresión que se vence luchando.

Hangares vacíos, excepto de cadáveres ancianos


En las grandes ciudades nadie aprovecha los hermosos huecos de los árboles enfermos. Son hogares vacíos de pájaros que no están. Como hangares sin aviones abandonados a su suerte. Pero es que las grandes ciudades tiene muchos huecos negros donde nadie entra a mirar, espacios donde se oculta la luz negra e incluso el dolor. Si pudiéramos entrar a este garaje negro, veríamos algunos huesecillos de ancianos animales que buscan los hogares en solitario, las tablas, la cama solitaria del abandono. No, no caben personas.

Dentro hubo una persona. Siempre muerta

No. No, no. Dentro ya no hay nadie. Pero hubo alguien. Una persona. Posiblemente como tú. O como yo. Una persona viva y a la vez una persona muerta. Un comunista o un socialista. Lo sabemos, sí. Por eso tiene el distintivo rojo. 

Un comunista o un socialista rojo en el campo de exterminio de Sachsenhausen. 

Sería una ropa ocupada por uno de los 30.000 asesinados cerca de Berlín simplemente por tener ideas. Pudo ser incluso el traje de algún prisionero español, no lo sabemos, pero allí, entre ese bosque que hoy sigue existiendo para revolver tripas, había varios cientos de conciudadanos españoles y entre ellos Francisco Largo Caballero, un presidente socialista enfermo al que Franco, ese señor bajito, mandó guardar allí pero no matarlo. Sólo sufrirlo.

¿Existe lo mágico? Creo que en el 4 sí

Mi 4 es mágico, no sé el motivo. Bueno, ni me importa, sobre todo porque lo mágico no existe. Lo majico sí. Pero el 4 tiene su punto, su “aquel” su forma y misterio. Este 4 es de una planta; al ir subiendo en el ascensor vas viendo reflejado el piso sobre los cristales. Y en el 4 suelen poner sensaciones de categoría. Como en el 3, es cierto. Pero cuando subimos al 4 es por algo interesante y de gran espacio. 

Me gustan estos número mágicos contrastados contra los ladrillos viejos. 

—¿Pero no habíamos quedado en que no existe lo mágico?— Bueno…, en el 4 sí existe. En todo lo demás ya no.