El fracaso nos llevó al éxito

Fue maravilloso pues no planificamos nada. Simplemente fuimos equivocándonos constantemente hasta lograr la solución.


Y logramos el éxito.


La mejor planificación que habíamos hecho nunca. Equivocarnos y dejarlo así.

Nunca habíamos conseguido un éxito tan importante hasta que confiamos en el fracaso.



Las pieles de los reptiles pueden ser líquidas

Las pieles de los reptiles pueden ser líquidas y transparentes, sucias formas de hacernos creer que todo es imitable para seguir engañándonos en las miradas. 


Existe lo que sabemos ver, lo que creemos que existe. 


Y a veces ni eso.




Estoy atrapado y el caso es que ya me acostumbro a ello

Estamos atrapados, pero no sabemos quién es el que nos sujeta para no podernos mover. El temor es que en cualquier momento vengan a comérsenos vivos. Cuando creemos que ya logramos salir de un círculo pegajoso, nos viene el siguiente y tenemos que seguir atrapados. Creo que está siendo lo habitual.

Una ventana de Málaga para recordarnos de donde venimos

Creo que las paredes de España son en muchos casos árabes. En sus colores, en nuestra cocina, sabores y olores, en algunas costumbres, con bastantes pensamientos sociales que se van perdiendo. España es Europa como lo es africana. Somos la mezcla de culturas, de historias, de sangres, de luchas que siempre se pierden.

España es también judía, y celta y bárbara y pirenaica. No toda la España es igual de árabe. Depende de los siglos de asentamiento, de los siglos de serlo sin mezcla. Aunque también es posible que muchos no seamos árabes y descendamos de los guerreros matamoros, de los degolladores de árabes civiles, de los de casco y lanza, de los soldados vencedores.

Somos lo que somos, pero lo que nos queda en la historia hay que admitirlo como un activo positivo. España fue muchos siglos árabe.

Esta ventana es de Málaga.

No eres una persona débil, si acaso tímida

Si una débil planta es capaz de salir airosa entre tantas rocas poderosas, nosotros también debemos poder sacar la cabeza ante cualquier problema que se nos presente, aunque sea duro y áspero.

¿O somos menos que esa débil flor moradita, que ténuemente intenta mostrar sus colores entre las ásperas rocas?

Los niños de las guerras religiosas


Los niños soldados se han empleado desde tiempos religiosos.

—¿Qué tiempos son los religiosos?
—Todos

Los ángeles eran (o son) niños alados que venían con ganas de guerra.

—¿Nunca eran niñas?
—Siempre eran seres sin sexo. No sé si te he respondido.

Lo malo de meter a los niños en las guerras es la dificultad para encontrar cascos de su tamaño.

Ya hace 12 años de este experimento

La voz y la palabra, atadas de mala manera sobre el tronco de un árbol. No lo parece, pues la voz y la palabra a veces se disfrazan de otra cosa. Es complicado transmitir lo que se quiere decir y con el mismo sentido. Para eso empleamos la entonacion de la voz, para dar más sentido a la palabra.

Bueyes sagrados con alas para vigilarnos

Los bueyes o toros sagrados se han ido disfrazando de múltiples caras, siempre adustas, serias, poderosas, con ganas de vender y matar si fuera el caso. Bueyes mezcla de aves poderosas que surcan todos los lugares, con patas que saben agarrarse a todo lo que se mueve, como si fueran rapaces que observan desde arriba.

No es sencillo imaginarse a un buey de los gordos, volando por el cielo. Pero nunca se sabe. Es cuestión de fé.

Lineas que rompen los aires de Valencia

Las líneas que rompen cielos tienen en la arquitectura su sentido de osadía. ¿Por qué entramos en el cielo azul con esta violencia? ¿Quienes somos nosotros para molestar los vuelos de los aires? Pues somos. Y con ello logramos paisajes diferentes, atrevidos y rompedores. E incluso es posible que casi nadie se entere.

El poder de los triángulos con sujeciones


Los triángulos siempre han sido los patitos feos de la geometría. Fáciles, moldeables, isósceles e incluso escalenos. No parecían servir para mucho contra la contundencia de los rectángulos o el poder grueso de los círculos. Pero con el tiempo se demostró que eran capaces de soportar incluso techos.

Montañas de papel dramático

Esta serie de paisajes de papel, de origami suave, nos puede llevar a darle otra mirada más dramática, un punto de vista más enigmático. Los relieves tienen la ventaja de que pueden volver a cobrar nueva vida, si los miramos con diferentes miradas.

Luz y líneas. Y algunas manchas negras

La luz de la tarde noche incidía en aquel banal alero del edificio del Reina Sofía. Parecía que aquella luz intentaba acompañar al museo en sus deseos de ser también “algo”.

Una luz, unas líneas, unas masas negras, unas formas que reforzaban el poco color. Nada más.

Tantos, tantos, que apabullaban

Las bolas simulaban saltar atadas a su presente. Pero los protagonistas eran los hilos de colores.

Tantos, tantos, que apabullaban.

Deshilachados, aún parecían más, ocupando todo el espacio entre ellos, para que no se colara una mirada hasta el fondo.

Atadas y sin entender de nudos

Atadas, con los nudos que sirven para que nada se mueve. Así estamos todas y además contentas. Parecemos nuevas, pero mil aires nos han desgastado ya. Incluso hemos perdido el color de la juventud, ya solo queda seguir cumpliendo nuestra función. Atadas. Quietas. Sin entender de nudos.

El arte urbano en descomposición

Las ciudades y sus centros también están llenas de cuevas. De lugares donde el tiempo se quedó quieto hace décadas y a donde nadie entra por su total secreto de entrada.


A los lugares se entra siempre por la entrada, y si esta es secreta, el lugar es secreto.

No hay duda, lo que se ve al fondo es una enorme y gruesa telaraña. Imaginarse el tamaño de su dueña supone no acercarse.



La negra tenía todas las de ganar. Sabía saltar

Frente a frente, la pequeña tenía todas las de ganar. Era la única que sabía volar y era capaz de saltar de flor en flor, para pisarlas y dominarlas. Así que a la roja tan solo le quedaba el truco de poner cara de mala hostia y sacar sus pinchos. No, no me quedé hasta el final.

Málaga y sus lugares escondidos

Esos rincones con sabor a escondite, urbanismo árabe en la España más sureña. Agua por el suelo, fuentes y arbustos que ofrecen una artificial mirada natural llena de ladrillos. Málaga y sus lugares escondidos.

Llegando a New York por barco, como todos ellos


Cuando llegas en barco, empiezas a ver esa bienvenida escultural que te entrega la Estatua de la Libertad. Eres siempre inmigrante, aunque creas que estás por encima. Y a tu derecha empiezas a ver la luz de la Gran Ciudad. Lo de menos es la estampa que se adivina a continuación, la silueta de los rascacielos. Lo único importante es que tienes la misma sensación que millones de europeos que hace un siglo creyeron que estaban a punto de entrar en el Nuevo Mundo.

Tócale la cara. Es real

Era real. Totalmente real. Yo dudé al principio, pero me dijeron: Tócale la cara.

Y efectivamente, se la toqué. 

Y sí, era de madera real.



Jazz en New York, al ritmo de sartenes

Sonido de sartenes, de elementos cotidianos, al ritmo de un músico en New York. 

El silencio se suele mejorar con la música, aunque sea irregular. 

En este caso era muy aceptable y jazzística alegre.


Incluso la luz es húmeda

Este monasterio en Orense, el de Santa María de Oseira, me produjo esas sensaciones de tristeza de los monasterios hechos para sufrir. Todavía está habitado, pero las humedades y las oscuridades de sus zonas de paso me produjeron temblor. ¿No hay un sitio peor? Al salir hacia la luz del claustro, entendí que incluso la luz es húmeda.

Las esculturas que siguen multiplicándose

Una escultura tiene la suerte de ser muchas esculturas. Depende del punto de vista del observador. Por eso la escultura es muy dúctil para ser fotografiada y continuar con ella, formando otras esculturas.

Camino al cielo, con parada intermedia

New York. 2017. Lugar para mirar al cielo

La sensación de la niebla que se lo lleva

New York. Primavera 2017

Una ventana en los huesos que tuvo

Es un objeto incapaz de seguir con vida propia. Una ventana adosada todavía a una pared moribunda. Una sensación. 

¿Todavía vive alguien de los que se asomaban para ver la calle?

Hoy ya nadie se asoma a ella, pero en otros tiempos la utilizaron para mirar y dejarse ver. Hoy está en espera de ser enterrada, enronada más bien. 

Son cosas de la propia existencia fugaz. Quedan los huesos de la vida que tuvo.

No son aguas, son prados del Pirineo, disimulados por el movimiento



Las composiciones abstractas, las manchas o las pieles de los elementos, también son un motivo para fotografiar creando. Transmitir sensaciones es un ejercicio válido si se quiere decir algo, si se juega con las formas y las luces. En estos casos hay que atreverse a plantear nuevas formas de ver, de distribuir elementos o manchas. De incluso hacer dudar sobre qué estamos viendo.


Esto no es España, pero sí es España

Un hombre rompe el silencio en la Gran Vía de Madrid tocando la trompeta. 

El sol marca el negro sombra, mientras se apresura a esconderse por la hora.

Al trompetista le quedan breves para que el frío del otoño le afecte.

El cartel anuncio es lo de menos, nadie lo lee. La música es deficiente.

Esta es la imagen que le gusta a los europeos y americanos de la España actual.

No es lo que parece. Pero tampoco sé qué parece

Como todo es según como se contempla, podemos engañarnos con horrorosas imágenes de la nada, creyendo que son lo que efectivamente son. O no son. Es decir: NADA.

Casi todo lo que vemos —que por cierto, en casi todos los casos es lo que nos quieren mostrar— no es como lo estamos viendo.

Ya procuramos todos trampantojear las sensaciones…, para producir monstruos o bellezas, pero todas ellas mentira.

El caso es que logremos engañarnos todos. Pero siempre llevando el agua a mi acequia.

Retoque digital. Permitido o sacrilegio?

Hoy se critican en algunos medios y foros las manipulaciones o mejor dicho, trabajos de retoque y postproducción, que le podemos realizar a una imagen de forma digital. Son posturas complicadas de encajar, pues todo artista tiende a irse a los extremos. O no desearían hacer nunca ningún retoque digital, o permitirían todo tipo de trabajo sobre el negativo digital tomado.


Los que venimos del revelado a mano, en laboratorios industriales o de aficionado, pero donde nos fabricábamos nosotros mismos los reveladores, sabemos que ya entonces y de forma artesana, se actuaba sobre la imagen tomada, para lograr más o menos contraste, más o menos tono, modificando el tipo de revelador, la temperatura de este, el tiempo, la agitación, tanto en el negativo como en el positivo sobre papel.


Era normal emplear máscaras difusas a la hora de exponer el papel, como lo era el de echar vaho o aliento con la boca sobre el papel mientras se revelaba, en zonas determinadas, para que al tener más temperatura, actuara de otra forma el revelador, para sacar detalles en altas luces, por ejemplo.


El mundo digital ha simplificado todo esto, pero los virados existían, los encuadres se realizaban en muchos casos, y también había fotógrafos que preferían sacar una zona del marquito, para qe se viera que la toma positivada era la misma que la fotografiada, sin encuadre posterior.


En la misma medida había fotógrafos que fabricaban por contacto máscaras sobre las diapositivas y las empleaban para modificar colores, sensaciones o texturas.

Lo único que al final importa, es el resultado acabado. Si está bien, si nos dice lo que deseábamos transmitir, las herramientas no importan casi nada.

La imagen está tomada en las escaleras del edificio Espacio Telefónica de Madrid.

Puntos de fuga o puntos de observación en el arte

Las formas son una gran base para la creación de obras. Las líneas, las direcciones de estas, las formas de los elementos, el espacio que ocupan y precisamente los espacios vacíos que dejan.

Todo esto nos ayuda a llevar al espectador hacia un lugar en su observación. Puede ser una mirada a un punto determinado, a una zona o una mirada en movimiento que logramos dirigir en el espectador, casi obligándole a buscar algo con la ayuda de una línea visual, una salida o punto de fuga o un motivo.

Arte basurero que ensucia lo sucio. Art Brut urbano

Somos cochinos. Incluso rodeando lo que podría ser un “algo grueso”…, indeterminado todavía. Tal vez un señor grueso, unos ojos extraños, una mirada descompensada y mierda rodeando todo. 

Lo curioso es que todas esas rayas basureras acompañan bien en el conjunto. Incluso el ombligo es un detalle de bien artista.


Barrido fotográfico para crear efecto abstracto

En fotografía casi todo es posible, todo es practicable, incluso provocar el arte abstracto. Crear se lleva en la cabeza, el resto, sean pinceles o cámaras de plástico, son meras herramientas. Es cierto que al crear se parte de una idea establecida en forma de boceto y que es después, según vas avanzando en su desarrollo, cuando le terminas de dar forma. Sean proyectos sobre un lienzo, un papel o un archivo digital, siempre es Creación Artística. Volvemos a la mezcla de las herramientas junto con tus ideas.

Casi todo sirve, y hace ya varios siglos que los pintores copiaban del natural empleando cámaras oscuras antes de inventarse la fotografía. Nadie preguntaba qué método se había empleado para lograr esa realidad, simplemente admiraban o detestaban el resultado final. Como ahora.

Esta imagen movida y desenfocada se logra con velocidades muy cortas, y un movimiento de la cámara en el tiempo en que dura el disparo. Es un clásico barrido fotográfico en búsqueda del efecto, y al que a veces hay que realizar varias tomas para un resultado apetecible con arreglo a tu idea. No importa para nada la herramienta, sino terminar a tu gusto tu propia idea de belleza o de horror.

Nadie busca salvar al mundo con una obra, ni salvar a un débil pajarito con el Arte. Simplemente disfrutar haciendo lo que nos gusta y crear sensaciones. Efectivamente, nada más. 

No es casualidad, pero podría haber salido diferente la imagen, pues no se controla el inicio del proceso. Sí todo el posterior.

El Dinoseto de Vigo y su cría más joven

No es fácil poder explicar con razones suficientes, el motivo por el que se ha creado en la ciudad de Vigo estas esculturas naturales imitando a unos dinosaurios, con materiales florales. 

Lo llaman cariñosamente “El Dinoseto” y llegó a protagonizar una cabalgata de los Reyes Magos. Con el tiempo le llegaron a poner incluso un huevo que funcionó muy bien, creando la segunda escultura con un dinosaurio más pequeño.


Sin duda Vigo es una gran ciudad llena de arte urbano por sus calles, pero posiblemente el que menos “gracia” tenga sea precisamente este que os dejo hoy. El Dinoseto de Vigo.


Puesta de sol natural, a cualquier hora del día

Las auténticas puestas de sol las crea la naturaleza. Pero son efímeras, se caen de su marco en pocos minutos. Pueden volver, o no, al día siguiente, pero ya no es la misma. Esta puesta de sol, en cambio, se mantiene mucho más en el tiempo y también es natural. Cosas del arte natural que se crea a sí mismo.