Amarillo carta en honor al desaparecido

Hubo tiempos en los que se recibían cartas en casa, cartas con sobre y todo. Cartas con húmeda pasada de labios y sello de reyes. Los trenes de correos cerraron y todo se nos quedó en “otra cosa” llamada de otra forma. Ahora con esos recuerdos hacemos colores.

Podría ser muchas cosas. Pero como siempre, es sólo una

Podría ser un espacio de tormenta, una marina gris de tarde, un invierno duro y frío, un miércoles de los duros, incluso la soledad de una semana mala, o el dolor de un abandono, el recuerdo de unos días pasados, los restos de un naufragio, unas tinieblas que ya se vuelven. 

En realidad es una simple fotografía manipulada de color. Una simple cosa.

Cuando comen mierda no. Lo sé

No hay moscas amarillas, aunque algunas lo parecen. Pero comen amarillo, chupan amarillo, andan sobre amarillos. Las moscas más asquerosas son las de ojos rojos que parece que se te van a comer en cualquier descuido. Pero las muy canallas siempre se rodean de bellas flores, de elegantes olores, de…, bien, bien…, cuando comen mierda no. Lo sé.

Fucsia pasión para una noche de amor violento

Fucsia pasión es un color, pero es también un deseo, una sensación, un olor, un sudor contenido que engrasa todo lo anterior. Fucsia es un magneta al que le hemos cambiado el color para internacionalizarlo o para darle sentido de moda. Pero es siempre un color potente, agresivo, vivo, enérgico, violento aunque sea por el amor. Con el fucsia se logra casi todo. Sin el fucsia no hay color.

Soy cazador, pero nunca me como lo cazado. Por suerte

La fotografía de naturaleza siempre está allí, esperando nuestro acercamiento, nuestra mirada, ese espíritu cazador que todos tenemos programado dentro desde los ancestros viejos. Pero la fotografía de naturaleza no mata, es una caza sin dolor, sin muerte, sin sangre. Pero igual de interesante. Somos cazadores de instantes.

Buscar el encuadre, acercarte sin que huyan, enfocar e intentar que la luz sea aceptable, es una técnica que se puede mejorar mucho con cámaras y objetivos elegidos para la fotografía de cerca, para el enfoque rápido, los disparos en serie, etc. Aunque sin duda la suerte te tiene que pillar trabajando y preparado. Un segundo es muchas veces lo que diferencia una fotografía de la nada.

Cazar fotografías de naturaleza es un lujo para el fotógrafo. No hay que comerse lo cazado, lo cual en el caso de los insectos es una gran suerte. Pero además tenemos la suerte de cazar también flores, plantas que vistas de cerca nos cambian totalmente su forma, detalles que pasan desapercibidos hasta que llegas a casa y revisas lo cazado.

Aprendamos a encuadrar, para gozar de la selección

La mirada es lo que crea la belleza. O la fealdad. Si logramos modificar la forma de mirar, lograremos que todo sea más bello o más feo. Depende de nuestra capacidad para buscar sólo lo que nos llame la atención y adaptarla al disfrute en todo momento, mirando atentamente lo que se nos presenta a los ojos.

Debemos aprender a encuadrar con la mirada y seleccionar sólo aquello que nos guste en ese momento a nosotros. Si volvemos a pasar otra vez por el mismo sitio, es muy posible que sean otras cosas las que nos llamen la atención. Depende de nosotros, de nuestro momento, de la luz, del color, del ambiente.

Relatito o cuentito chiquitito

                   Salí a pasear y vi a dos hombres hablando amablemente entre ellos. 

                     Me extrañó…, pero es que no se conocían de nada.

Tramo libre y sin muerte. No lo entendí bien

La muerte está siempre con nosotros. Somos muerte. Pero encontrarte este cartel no es normal. Sobre todo si no va con un libro de instrucciones. Os juro que pasee entre los árboles con temor. Era libre, sí, sin muerte, sí. ¿Y sin ataques que te deje mal herido? Cuidadin que ya te habían avisado. Así que miré bien a mi alrededor y no ví a manie, lo que no supe entonces si era bueno o malo. Con el tiempo supe que se referçía al río. Era un tramo libre…, de pesca, pero sin derecho a muerte del pez. Jódete.

Hay que crear imágenes diferentes, originales

Hacemos tantas fotografías todos nosotros, tú y yo incluidos, vemos tantas imágenes todos los días, es tan sencillo hacer una fotografía, que nos llegamos a creer que todo lo que vemos, lo que nos muestran los medios, pensando que además de ser real, es tal y como nos lo enseñan los fotógrafos en sus imágenes.

La verdad es muy otra. Un fotógrafo hace centenares de fotografías en un viaje, en un trabajo. Antes eran decenas, ahora en digital pueden ser incluso mil en un sólo día. Y entre ellas elige la que le gusta por encuadre, luz, posición, color, movimiento, desenfoque, profundidad de campo, capricho. Sólo esa veremos. Y además la modificará el fotógrafo antes de sacarla al público. Quiere decirnos algo y lo remarca con su elección de cada una de sus partes.

Hacer una fotografía es muy sencillo. Hacer "la" fotografía ya no lo es tanto. Vemos miles de imágenes todos los días, estáticas o en movimiento. Pero (casi) todas ellas han sido preparadas para un fin, estando el de agradar o impresionar entre los más importantes. Pero no el único, tal vez simplemente quiera que le prestemos un segundo de atención o nos quiere mandar un mensaje o mostrarnos un detalle. Hacer fotografías es muy sencillo. Ser fotógrafo ya no es tan sencillo.

Una triste mirada llena de dolor poético

Dicen que cada día subimos un millón de imágenes diferentes a internet.

             ¿Somos capaces de ver tantas imágenes. NO

¿Somos capaces de seleccionar entre ese millón de imágenes para encontrar las interesantes? NO

Otros tienen que hacerlo por nosotros.

                                                     Nosotros tenemos que hacerlo por todos los demás.

Seleccionamos sobre todo mirando, eligiendo dónde miramos, acudiendo a las ventanas en las que ya antes hemos visto algo interesante.

Los mecanismos de selección se basan precisamente en lo que miramos.

Algo es bueno si lo vemos, algo es malo si pasa desapercibido.

Para ascender es necesario que lo empujemos nosotros.

Tremenda responsabilidad. Podemos lograr que ascienda basura…, y sin darnos cuenta.

Sin tierra podemos vivir. Sin humedad no

Sin tierra podemos sobrevivir. Sin humedad ya no. Sin hogar podemos mal vivir pero sin alimentos nos morimos lentamente. Podemos creer que vivimos en una cueva negra, pero en realidad de donde sobresalen (o se entierran) nuestras raíces es de donde comemos, de dónde alimentamos nuestra vida. Siempre necesitamos estar cerca de un lugar donde podamos alimentarnos un poco, simplemente un poco. Con eso ya somos capaces de sobresalir y mostrarnos al mundo. Y de ser bellos y capaces de sorprender.

Otro artesano del teatro callejero. Esta vez de papel

Cuando hablábamos de la diferencia entre arte y artesanía poníamos el ejemplo de un actor de teatro de calle, que era lo que realmente representaba aquel torero. Hoy traigo a otro actor de calle, un lector de sí mismo. Él se lee y se queda con eso. Es dura la vida en la calle, hace frío de soledad. Ser artista de calle es lo que queda, y por eso aunque sepamos que son artesanos, los vamos a llamar artistas para recomponerlos un poco.

El arte de crear series de obras de idéntica temática

En el arte hay que crear series de obras de idéntica temática. Es complicado demostrar las ideas con una sola imagen, una sola obra o cuadro.  Hay que explorar desde una misma idea, formar conjuntos de obras con una temática o estilo pictórico idéntico que nos sirva para explorar hasta dónde puede dar de sí cada tema según nuestra mirada.

Nadie se acordaría de Miró o de Viola, o de Dalí, si sus particulares formas de mostrar sus ideas se hubieran quedado en una sola obra. Si asociamos a Magritte con el surrealismo es por su insistencia a lo largo de toda su obra en un modo particular de mostrarnos sus miradas, sus ideas. Esto es trasladable a todos los artistas.

En fotografía es igual de válido. No debes pasar del color al blanco y negro, de las imágenes con personas a los paisajes, de los primeros planos a las manchas. Debemos elegir, y una vez exploradas nuestras posibilidades, trabajar en una temática y en una forma de transmitir, hasta agotar las propias posibilidades. Forma álbumes, bloques que con diferentes conceptos tengan un hijo conductos reconocible.

Tu firma es tu forma de transmitir de la misma manera, diferentes ideas similares o parecidas, con el hilo conductor de tu particular manera de tratarlas.

Yo lo pasé peor que el pez. Era un violento con su mirada

Yo no pude hacer otra cosa, de veras. Aunque estuviera prohibido hacerlo. Me miró tan fijamente que no pude evitarlo, me sentí muy obligado y la culpa era de él. Que no me hubiera mirado tan persistentemente, joder. Me sentí mal, como espiado por el puto pez. Así que me ví en la obligación de buscar en mi bolso un trozo de galleta y dársela para calmarlo. ¡Uff! menos mal que se metió a buscarla entre el agua.

Aprendamos a leer imágenes para seleccionar. Es inevitable

Todos coincidimos que vivimos tiempos con un exceso de imágenes. Eso hace que casi no nos fijemos en ellas, que seamos muy exigentes para prestar más de medio segundo en cada una de ellas. No hay tiempo. También por ello los fotógrafos debemos mostrar algo más que simplemente un instante congelado, deben las imágenes decir algo, “ser” algo que sobresalga sobre su competencia de miles de imágenes diarias que nos asaltan desde muy diversos lugares.


Casi sin desearlo, también nosotros como espectadores nos hemos vuelto más exigentes. Primamos el origen de la imagen, el lugar de procedencia, de parte de quien nos viene, qué nos está diciendo esa imagen. Porque es fundamental que la fotografía “nos diga algo”. Y es fundamental también que cada uno de nosotros sepamos leer esa fotografía.

Gran parte de la selección de las imágenes viene como en el caso de la literatura por una selección del espectador (o lector de imágenes) que por diversos motivos simplemente ya las busca en lugares determinados que van cambiando según sus preferencias o la calidad mantenida de los sitios. Somos lectores de imágenes, pero sobre todo somos seleccionadores de imágenes, pues no nos da para tanto, las muchas que nos llegan en todo momento.

La basura sigue siendo basura, aunque sea también arte

La basura seguirá siendo basura y no arte, lo que no evita que pueda ser bella. Pues en realidad si somos capaces de buscarle una mirada más bella no lo es por su contenido, sino por su encuadre, por sus colores, por la selección de lo reflejado. Hay artistas que se dedican a mostrarnos la basura desde una reconversión visual, pero eso no evita que eso mismo, siga siendo basura. El arte lo añade quien los reconstruye o lo deconstruye.

Un artesano del teatro, de la escena, de lo español

Si el teatro es arte, si lo son los mimos y los payasos, como poco deberíamos llamar a esto artesanía, a este señor un artesano del teatro. Artesanía de la figuración a color. Quiere mostrarse español, pero nos abemos si lo és. Quiere parecer un torero, un trabajador de la escena, un pobre de pedir, un señor mayor, un madrileño de siempre que trabaja en la calle para animar a los turistas. Pero no sabemos qué es, si en realidad es algo. Algo diferente a un artesano que casi es artista. De entrada sí sabemos que es un torero falso, de lo demás ni nos importa.

Una mariposa que todavía es gusano volador

Para pintar necesitas sólo un soporte, unos colores y una idea. Ni manos son necesarias. Un soporte que en los últimos tiempos son múltiples. No hay metas para elegir los soportes sobre los que trabajar el arte, como no hay colores. El aire puede ser un soporte muy moderno. No te esfuerces en hacer algo maravilloso, lo será si la idea es buena y es lo mejor que puedes hacer. Así que aprende técnicas pero sobre todo, mira mucho lo que hacen los demás. No importa la edad, importan las ganas.

Mi amigo, el lago de Birmingham

La primera vez que me llevaron hasta el lago de Birmingham no me sorprendió, si acaso el camino hasta él. Pero con las siguientes visitas, todas ellas grises, me pareció la meta perfecta para ir soñando hasta él, para pensar en los motivos de mis visitas a los lugares diferentes. Todos tendríamos que tener la obligación de poder viajar de vez en cuando. Pero simplemente por obligación social. Nada hay que abre más las ideas que viajar para ver. Para cautivarse de uno mismo, nada como un viaje intenso donde te descubres a ti mismo.

Un ventanuco de ventilación en el Pirineo

Este ventanuco es del Pirineo aragonés, un hueco en la pared para dar salida a los malos aires de la casa. No es de defensa, no es de visión, no lo es tampoco de poder asomarse, así que sólo nos queda la ventilación. Ahora lo emplean los gatos, no vive nadie en la casa, pero resulta curioso que en el siglo XVIII, o XIX a lo sumo, se siguieran haciendo casas con criterios de intimidad árabes. Sin ventanas a la calle. Encerradas sobre sí mismas.

El muro más importante eres tú. ¿Te atreves?

El muro más importante es el que nos construimos nosotros mismos alrededor de nuestras posibilidades. El muro somos nosotros y por ello somos sólo nosotros los que lo podemos derribar. ¿Te atreves?


Una simple belleza de nombre pasiflora

Es una pasiflora, una flor muy curiosa y bella. Una flor que tranquiliza, que actúa sobre la ansiedad y la somnolencia. Es pues ademas, una flor útil no sólo por su belleza. ¿Se podría haber diseñado por los hombres un objeto tan curioso, tan bonito y complicado a la vez?

Un cadáver sin piel y colgado de un pequeño árbol. Tremendo, oiga usted

Un cadáver es un objeto inerte, aunque casi siempre nos lo imaginamos como una vida recién acabada. Pero un cadáver puede llevar suficiente tiempo muerto como para que ya no tenga carácter, para que esté disimulado y parezca cualquier otra cosa. 

Un cadáver puede parecernos un simple tronco y ya no parecernos un árbol. Puede perder el color y ser blanco, verdoso por efecto de la humedad o incluso sin piel. ¿Os imagináis un cadáver sin piel? Pues eso. 

En este caso la piel molestaba y sin duda gana en prestancia sin piel. Lo curioso es cómo se ha colgado él sólo por efecto de la riada, pero esa es otra.

¿Qué es comunicar? ¿Cómo debemos comunicar?

Comunicar es comunicar. Sólo es eso. Todo esto. La única forma de comunicar es comunicando. Pero para comunicar es imprescindible “tener algo que comunicar”. Es mucho más importante esto, que “la forma” de comunicar, sabiendo que la forma es tremendamente importante. Saber comunicar es una técnica. Tener algo importante que comunicar es una necesidad anterior, un hecho sobre el que sólo podemos actuar mirando más y mejor.


Comunicar es elegir el punto de vista, saber mirar y atrapar el momento. Sea una imagen o un texto, una historia o un poema. Comunicar es creer que lo que transmites es importante y crees que se debe conocer por más personas. Aunque sólo sea tu punto de vista, tu creencia. Pero debes estar seguro de que aquello que transmites es importante, original y desde una mirada diferente. Parece prepotencia pero es muy necesario que creas en lo que tú estás haciendo. Siempre.

Aprender a mirar y a seleccionar esa mirada, aprender a comunicar “rebozando” lo que atrapas, es lo que se puede aprender con técnicas. Pero antes debes “tener atrapado” ese algo que se comunica. Buscándolo o encontrándolo, que no es lo mismo. Estando allí y estando cerca. A veces en un punto determinado, con una escena común, pasan cientos de personas sin que les llame la atención lo que todos podrían ver si supieran mirar. Y un encuadre, un tratamiento, una selección, una luz determinada, hace que se repare en su belleza o en su mensaje, cuando alguien sabe transmitirlo.

Lo más importante pues no es la escena, ya que en muchos casos pasa desapercibida. Sino el enfoque que cada artista le da para que los demás reparemos en su belleza o su diálogo. Os dejo de ejemplo una imagen muy vulgar, una clásica “postal” de mar. Pero ni las personas que estaban en ese momento allí mismo estaban viendo lo que ahora vemos todos nosotros. Había más luz, esa sensación de oscuridad por la caída del día no es real, está provocada en el postratamiento, aumentando el contraste, quemando las luces casi en exceso.

Comunicar es también inventar, transformar, modificar, incluso engañar. Pero todo en la vida tiene una medida de aceptación o de “no” aceptación. Medida que ponen de común acuerdo tanto la persona que crea como la persona que recibe. Es un juego. Lo es en una fotografía, en una obra de teatro, en una novela o en una película.

Hablar con la posición de los objetos, es posible

La artista japonesa Yayoi Kusama es una genio psicodélica que trabaja todo tipo de arte de vanguardia, pop y minimalista, donde juega con las repeticiones de objetos, de formas. Vamos a emplear unos elementos artísticos suyos para subrayar la importancia de los encuadres a la hora de mirar las obras, de elegir los puntos de vista, si trasladamos cualquier obra a una fotografía, pero también a una representación plana de cualquier objeto. Por una parte un especie de sillón creado por ella en el año 1962 en sus inicios artísticos en los EEUU. Y por otra parte un bolso diseñado por ella para Louis Vuitton con los temas que ahora toca más habitualmente.

Son dos simples ejemplos de encuadre y composición para intentar demostrar lo diferente que puede intentar decirse, simplemente con la elección de las posiciones de los elementos. El sillón está quieto, pero a la hora de encuadrar hemos elegido más o menos espacio por la derecha o por la izquierda. Eso ya importa pues vemos el objeto principal entrando o saliendo. Si además le colocamos otro objeto para distraer o completar y con él nos llevamos la mirada hacia un lugar o hacia otro, logramos otro mensaje distinto. La interacción entre los objetos y el fondo suponen una forma de hablar entre ellos, de llevarse la vista de un lado al otro, de imaginarse qué nos quiere decir quien lo termina de crear. Imaginemos las decenas de formas distintas de representar estos dos elementos y la belleza (o no) de cada posibilidad.


Arte de vida, comercialmente callejero

El arte callejero es ARTE de vivir y sufrir con él, es la representación más viva del arte vivido como una forma de vida. ¿Hay duda? Le solicité permiso y muy amablemente me lo dío apoyado en su calle de Valencia. Son obras de tela pintadas con acrílicos, casi todas ellas en blanco y negro. Trazos rápidos como la música que representa, ágil y vivaz, llena de movimiento. Es arte serio que se vende en la calle, es arte callejero por su lugar comercial. Pero también es una forma de vivir, de ser, de respirar.

Manipular una imagen es crear otra imagen

La imagen más parecida a la realidad es la superior derecha, pero…
En la fotografía como en todas las artes hay un contrato no escrito entre el creador y los espectadores, admitidos por ambas partes, de que se va a mentir. Sí, sí, de que el autor va a crear, a construir, a mentir pues no existe, no hay nada antes de su intervención y/o su mirada, y el espectador se deja llevar por esa mentira, esa creación. Sabe en la mayoría de los casos que el creador nos va a mentir con su historia.

No hay nada antes de escribir, no lo hay antes de rodar una escena de cine, antes de representar una obra de teatro, ni lo hay sobre el lienzo o la base antes de ponernos a pintar, y sin duda tampoco hay nada —donde más nos cuesta entender esto— en el soporte fotográfico que nos enseña una escena. Es el artista quien crea todo, el ambiente, la luz, los objetos, la mirada, los elementos, los diálogos, la historia.

El fotógrafo elige el encuadre, su posición con respecto a la escena, su objetivo, muchas veces su iluminación. Y luego en el procesado —sea digital o analógico, sea más o menos activo— elige otra vez el encuadre, el revelado y la potencia en sombras, luces y color. Eso cuando menos, sin entrar a valorar las múltiples posibilidades que hoy digitalmente tenemos para retocar, aunque antes analógicamente también teníamos algunas con la química, el aliento, las manos y las sombras de estas haciendo reservas fluadas.

Quien piense que el creador está simplemente para reflejar lo que ve (él, en ese momento pero con los ojos sin emplear la imaginación) se equivoca. No ve lo mismo un fotógrafo de 1,65 de altura que uno de 1,83. No lo ve igual con un objetivo de 24 mm que con un tele de 400 mm. Ni lo ve igual él…, ni lo vas a ver tú cuando observes su trabajo. Pero es él quien elige la marca de cámara, la sensibilidad y el modo del disparo, y todo el trabajo posterior hasta que lo veas ya terminado. Si molestan unos carteles del fondo para la historia de lo que nos quiere decir con su imagen, debe quitarlos y jugarse su trabajo en la decisión. Los escritores corrigen mucho, los directores de cine añaden muchos efectos, los pintores mezclan técnicas y borran mucho. ¿Por qué los fotógrafos no podemos modificar y recrear lo que vemos sólo nosotros, para mostrar lo que queremos que veías vosotros?

Fotografía social, pues las sociedades cambiamos

No podemos tener arte sin tener a personas. A personas delante o a personas detrás observando. La fotografía social es una posibilidad para dar testimonio de los momentos que se viven, pues curiosamente son simples miradas que se mantienen en el tiempo. Hoy observamos fotografías de hace un siglo, de sociedades muy diferentes a las actuales, imágenes urbanas de lugares reconocibles, donde lo que adorna el momento nos resulta tremendamente chocante. Hemos cambiado mucho, pero sobre todo hemos cambiado las personas.

Hace un siglo, las personas que pudieron ver esas mismas imágenes que ahora nos producen ternura y simpatía, a ellos les produjeron simplemente asombro por el sistema, por el invento. Pero lo que realmente ha quedado es la mirada, el momento, el “clic” del instante que ya hoy es imposible. Es comunicación social, es arte documental, es historia retenida que tendrá muchas miradas según vayan pasando los siglos.

Cuidado con el cían, me decía siempre al empezar

Todos los cían no están en el cielo. Tampoco están en el agua esos cían menos verdosos y puros, esos que siendo limpios son potentes y llenan el espacio de color. El color cían puede ser muy fuerte, pero también muy tenue, débil, acercándose a los verdes con tranquilidad pero sin dejar de ser un azul limpio. Un cían era para mi el primer color. Si te equivocaban con él, ya tenías que ir forzado en el resto de colores y o todo quedaba deslavazado o excesivamente potente. Cuidado con el cían, me decía siempre yo mismo al empezar. Y a veces no me sabía hacer caso.

Manchas de la primera época de Eusebio Sempere

Las obras de arte se te presentan por las visitas a museos, a tiendas, a calles, a lugares de lo más escondidos. Nunca sabes donde te vas a encontrar la siguiente sorpresa. Esa es una de las grandes ventajas de arte, que la capacidad de sorpresa es casi infinita.

Esta obra “sin título”, un óleo sobre tabla, es del artista alicantino Eusebio Sempere y me la encontré por Madrid. Es una obra de su juventud, antes de definirse con el tipo de obras que al final le han dado fuerza y fama. Es del año 1949 (en otros lugares figuras del año 1953) y él terminó sus estudios artísticos un año antes. Nada más llegar a París con una beca, en esos comienzos de apertura artística, se pone a conocer a Paul Klee, Wassily Kandinsky, Henri Matisse, Piet Mondrian o Georges Braque. Así es imposible no terminar siendo un genio, sobre todo si este último le acoge y apoya en su trabajo.

En realidad no es más que un cacho de piedra

Como la belleza se suele esconder en los lugares originales, diversos, diferentes, podemos aventurar que esta roca es bella simplemente por el contraste de sus hilos de cuarcitas blancas con sus fondos más férricos tanto amarillos como negros. Y si es bello a la mirada no nos estaremos alejando mucho de opinar que es artísticamente natural. No tengo nada claro si la naturaleza puede ser arte o simplemente bello. Depende de las creencias ancestrales. ¿Lo ha creado alguien o se ha creado por sí mismo? ¿Es bello por sí mismo o porque creemos nosotros que es hermoso? En realidad la inmensa mayoría sólo ven un cacho de piedra.

Madera y cuerda entreatada. Atados entre ellos

Atados de mar, nudos para sujetar contra el viento, cuerdas usadas contra el mar. La unión de las maderas con la cuerda forman una amistad perdurable que engancha a la vista, cuando no a ese tacto que no te atreves a comprobar. ¿Quien hace más fuerza de sujeción la cuerda o la madera? ¿quién es más importante para que nada se mueva más de lo necesario?

¿Usted sabe cual es el color más feo del mundo? Para gustos

El color Pantone 448 C (o el 4485 C) lo han considerado el "color más feo del mundo" como si ser feo dependiera de una cantidad de color determinada o de la mirada de cada uno de nosotros. Pero bueno, admitamos la búsqueda del color feo para así seguir manipulándonos. ¿Pera qué quieres saber cual es el color más feo? Pues para provocar rechazo en el consumidor. 

El Pantone 448 C lo tuvo crudo con otros colores terciarios que no son ni chicha ni limoná. No es verde, no es marrón, se quiere acercar a los grises, no es potente pero ensucia, no parece natural ni se emplea en ninguna marca o logotipo al que se le pudiera hacer daño calificándolo de feo superlativo. 

Así que ya lo saben ustedes, si quieren pintar algo en la vida, si quieren ir vestidos a la última o a la primera, no se compren nada con el Pantone 448 C, un (casi) verde oliva con algo de marrón sepia tostada al que le hemos puesto nombre de la gama Pantone para dejarlo más señalado y sin duda.

Los artistas muertos son más válidos para el mercado que los vivos?

La actriz Marina Saura es hija del genial pintor aragonés Antonio Saura, y habla así de duro y contra España —más que contra otros países— por la manipulación que se intentó contra la obra y el recuerdo de su padre por parte de los que —como muchas otras veces ha sucedido— no entienden que no es válido manipular a los artistas muertos saltándose a sus herederos del recuerdo y de su obra. 

Los trabajos de los artistas nos pertenecen a todos, sin duda, pero el respeto digno del inicio de su legado debe ser tutelado por sus herederos para evitar usos partidistas o incluso territoriales. 

El ARTE no nos pertenece a nadie, es de todos, pero el estudio y el recuerdo de la obra de los genios nadie nos lo puede negar.

Ventanas triples para esconderse

Las ventanas me atrapan, me atraen, me llaman siempre la atención. ¿Quién estará detrás? No lo sabremos nunca. Sólo nos queda la obra de construcción, pero no las personas que esconden.

¿Cómo son los artistas en la actualidad? Método: Sarcasmo

Entendemos al artista como a un tipo raro, joven, con barbas, desaliñado y vestido a la última, capaz de hablar hasta no entenderle, ligón y bohemio, que vive de casualidad con otro trabajo y al que engañan con facilidad pues en realidad están todos esperando a que se muera para que sus obras suban de precio y así hacerse ricos. Los otros son los que esperan.

Poco más o menos, un artista es una persona que hace lo que le gusta, es decir lo que le sale del pito, sin analizar mucho lo que crea, pues ya está convencido de que cuanto más de dentro le salga… mejor, y al que le gusta mucho viajar para conocer lo que hacen otros y así aprender a copiarlos. 

Una persona que se alimenta de los canapés de las inauguraciones, bebe hasta la saciedad pero siempre de noche, se ducha poco y no se corta las uñas nunca. Viste de oscuro o de mucho color, lleva sandalias y no fuma tabaco. De lo otro sí.

Así que si eres mujer, te duchas, te gustan las lentejas con verduras y eres más bien tímido a la hora de estar con gente, no te hagas artista. No pareces encajar.

Nos importa un huevo lo que quieras crear. Y además tendrás la suerte añadida de que si te mueres iremos muy pocos a tu entierro, pero ninguno nos haremos rico vendiendo tus despojos. 

La vida es de las apariencias, aunque lo neguemos. Hay que crear apariencias para disimular detrás de ellas. Nada como vivir en un puro teatro donde tú seas el guionista.

No pintamos con colores; pintamos con luz e ideas

Cafetería de Mallorca
Todos creemos que pintamos con los colores, es lo más sencillo. Pero es falso. Pintamos con las emociones como muy bien nos dijo Jean Simeón Chardin en el siglo XVIII. Pintamos con luz, con blanco y negro, con el lienzo, con los espacios, con las ideas, con nuestra experiencia, con nuestro interior. Pintamos con los deseos y simplemente empleamos los colores para sacar las ideas desde dentro. Incluso cuando fotografiamos imágenes que creemos ver, lo que hacemos en encuadras y elegir, ver e intentar cazar lo que vemos para verlo después más veces. Y tras esto repartirlo, entregarlo, mostrarlo.

Todo el arte está dentro del artista hasta que lo abandona. Después ya no le pertenece, es libre de estrellarse en la nada o de volar de pared en pared o de suelo en suelo.  

No es la última cena, es una cena más

Esta no es la última cena, es una cena más, la cena de unos amigos que se juntan para aparentar y enseñar músculos. ¿Quien es el traidor? Pues no se sabe aunque todo indica que uno de las esquinas como en toda Última Cena que se precie, y el Capitán América no debería ser. La diferencia con otras cenas está en el ketchup que aquí es de marca de comida rápida. Y que hay una mujer en la cena, ya no es una cena sólo de maromos solteros y solitarios.

Unos locos torcidos haciendo tonterías

Estos locos torcidos nacieron hace unos años para un libro de poemas y artículos sociales siempre críticos y no sé cuando cambiaré. Ya se han quedado viejos, aunque siempre queda la duda de si un personaje fictício se puede quedar obsoleto o en cambio somos nosotros y nuestra mirada la que se queda fuera de juego. El dibujo infantil como concepto sigue dentro de todos nosotros. Escondido, es cierto. Pero a veces sale y se explaya, se pone a mostrarnos sus tonterías. Los locos torcidos cuando salen, siguen locos.