Una ventana anciana que ha sufrido

Ya en su momento dije que las ventanas sirven para asomarse o simplemente para ver y mirar. Pero también para que te vean, para que desde fuera sepan qué se esconde detrás de lo negro. Los árabes entienden mucho de esto y por eso crean sus fachadas sin ventanas bajas, al revés que los judíos que las creaban y amplias para utilizarlas en la venta de productos como si fueran un escaparate. Son distintas formas de entender la ventana en el urbanismo.

¿Sabemos ordenar con orden o desordenamos para poder encontrarlo?

 En el año 1985 Georges Perec publicó unos textos con el título: Pensar, clasificar. Perec estableció tres categorías referidas a los libros pero que podría ser trasladadas a cualquier colección: lo muy fácil de ordenar, lo no muy difícil de ordenar y lo casi imposible de ordenar.

¿Qué es ordenar? Posiblemente lo desordenado está ordenado de una manera no convencional. Incluso está libremente ordenado por sí mismo. Ordenar es elegir, es seleccionar. ¿Quienes somos, a veces, para retirar, para esconder, para priorizar unos sobre otros?

Un museo, sea digital, sea analógico encerrado en un gran edificio, necesita ordenar, potenciar unos sobre otros. Pero a veces lo que se esconde es más moderno, más atrevido, que aquello que se nos muestra según los gustos de quien ordena. No es fácil ordenar, por eso hay que ordenar con el criterio que a uno le da la gana interior.

Ordenar a veces es amontonar, es dejar espacios vacíos entre los elementos, es crear calles visuales desde donde ver los conjnuntos y los espacios. Clasificar es otra cosa más compleja.

La inquietud de los caminos verticales

¿Y si los caminos se nos fueran llevando? Creemos que vamos por el camino que elegimos, que nos movemos libremente pues elegimos los caminos. ¿Y si fueran los caminos los que nos eligen a nosotros? ¿Estamos seguros de que nos movemos por donde queremos, hacia unos objetivos que elegimos empleando el camino más cómodo, el más corto, el más hermoso?

El arte de meditar, del descanso, de la calma, de la belleza

A veces el arte es simplemente la capacidad que tenemos todos de descansar y meditar un momento. El ambiente es importante, sobre todo para encontrar esa calma interior que se necesita. Necesitamos todos los días reencontrarnos con nosotros, vermos por dentro más que observarnos desde fuera, escucharnos, pensar en lo siguiente.

Y eso también es un arte que debemos cultivar. Sin la capacidad de admirar lo bello, lo necesario, lo imprescindible para seguir viviendo en calidad, no podremos sobrevivir a los tiempos rápidos de respuesta. Por eso es importante el construirnos de vez en cuando unos tiempos de meditación, de calma, de sosiego. Y reencontrarnos con el arte de nosotros mismos.

¿Acaso alguien no es capaz de ver arte en estos elementos de la imagen? ¿un arte aprovechable para lograr la calma y la tranquilidad, la meditación o la lectura? Pues la suma de todo ese conjunto, donde en el lugar de la imagen sólo faltamos nosotros…, eso…, también es arte.

¿Para qué sirve el Art Brut, además de para tirarlo a la basura?

Los ejemplos de Art Brut pueden ser muy diferentes incluso en su concepto. El Art Brut puede ser el Arte Bruto, el Arte Sucio, el Arte sin Pulir

Pero también el Arte sin Academia, el Arte Simple. Y sin duda también el Arte de la Locura, el Arte Marginal, el Arte de los enfermos, incluso el Arte Terapia que se hace como método de tratamiento por y para personas, pero sin ninguna formación artística anterior.

El arte tiene derecho a ser malo, incluso a ser bueno siendo malo.

Los conceptos de lo que es Arte y lo que no es Arte se difuminan, pues somos cada uno de nosotros los que compatimentamos esto. 

Ni los propios creadores saben (quieren saber) adscribirse a una tendencia artística determinada. Ni sabemos ni nos importa. Las etiquetas deben ser otros los que las pongan e incluso las que las inventen.

Nosotros os miramos a vosotros, y sois vosotros los que nos miráis a nosotros.

Abstractamente natural para sorprendernos

Intentar crear algo antinatural es imposible. Todo está ya creado, tal vez nunca visto, pero sí creado. Esta imagen es natural, no está retocada, es lo que había esta mañana cerca de la desembocadura del río Gállego. Parece un abstracto, un mezcla de irreales elementos, una sopa de bruma o de pelos o de dudas. No es unos elementos vistos a través de un microscopio sino la mirada de una mañana fresca. Un simple elemento natural que él sólo ha creado arte con sus formas. Nosotros sólo nos apresuramos a mirarlos, si acaso a cazarlos.

La violencia de unos animales contra otros animales rojos

En 1999 realicé un libro sobre artículos políticos titulado “Sombras” y que acompañaba de algunos dibujos digitales en los que retrataba en aquellos momentos algunos conceptos del momento de una forma bastante abstracta. 

Era una mezcla de creación y crítica, de diseño digital y dibujo plano. 

Esta imagen la titulé “Toro”. Un toro aplastado, roto, convertido en un objeto plano tras haber pasado por las manos de los que aplauden en público la sangre a borbotones. 

Era mi grito contra la violencia de unos animales contra otros animales.

Mujer moviendo caminos. Aunque el camino parece quieto

Es una de mis primeras obras pintadas en acrílico sobre tabla. No está ni firmada. Sobre el 2010 empecé a trabajar sobre tabla conglomerada en vez de lienzo por explorar nuevos materiales. Hice algunos trabajos totalmente abstractos y luego jugué con estas obras de fondos y personas que se movían y entraban y salían. Volvía al surrealismo pero desde otro punto de vista.

Tras dar una base a la tabla hacía reservas con cinta y daba una capa de color de acrílicos mezclado con arena de playa. Retiraba la cinta y pintaba encima figuras de personas que previamente había fotografiado y convertido en sombras, en casi siluetas simples. 

Otras veces sobre estas tablas ya pintadas y convertidas en objetos digitales, las llevaba al ordenador donde les acoplaba las figuras de personas en una especia de collage que mezclaba analógico y digital y me permitía explorar varias obras con el mismo fondo. 

Este cuadro lo titulé “Mujer moviendo caminos”.

¿Debería la pintura acercarse a la literatura?

Yo tenía 27 años y fue una de las primeras obras surrealistas que saqué desde dentro con la rabia de algún conflicto bélico no muy determinado. Eran tiempos de Guerra Fría y a veces de sobresaltos. No sabía pintar, pero necesitaba expresarme.
 
¿Debemos emplear el arte para comunicar estados del pensamiento? ¿Debe el arte pictórico acercarse a la literatura, contando historias y sensaciones? ¿Debe el arte transmitir historias o sólo reflejar elementos que ocupan espacios, manchas que se contrapesan con otras manchas? ¿Cuántos artes hay dentro de cada arte?

Podríamos no acabar de preguntarnos sin respuestas únicas. Una de las consignas de crear es precisamente no acabar la obra con la firma, sino seguir observando para dudar y continuar así pudiendo seguir dudando. Una pregunta no siempre lleva una respuesta. E incluso esta no siempre sirve para aclarar la pregunta. A veces una respuesta la complica.

Esta obra se tituló "Se ha roto la paz". Creo que se podría seguir entendiendo igual. No somos capaces de restarle valor a la frase.

¿Sirven todos los museos a la cultura, en la actualidad?

Los Museos "Marca" se están tragando todas las (todavía pocas) visitas a los museos, pero en realidad son sólo una parte —aunque importante— del mundo cultural y artístico que existe. Pero precisamente la que mueven los mercados, sean turísticos, comerciales o de élite cultural y artística. 

El ejemplo del Museo Guggenheim es claro, pero otros en cambio, admitiendo esto, intentan huir a costa de mezclar conceptos novedosos y más seguros, para andar sobre dos aguas, mezclando las dos rentabilidades de un museo: la exploración de lo novedoso y la muestra de lo ya asentado. Serían los casos del Reina Sofía y el IVAM como ejemplos más conocidos, aunque cada vez hay más que trabajan la exploración, la búsqueda de "lo diferente".

En el camino se han ido quedando miles de posibilidades menores, que no crean conjunto y que suelen ser pequeños brochazos de artistas desconocidos y que caen rendidos al no abrir caminos suficientes según los deseos de cada artista. 

¿A qué aspiramos cada uno de nosotros cuando creamos? ¿Pretendemos algo más que sentirnos bien con lo que sale de nuestras manos? 

En la inmensa mayoría de nuestros intentos no  existe el mínimo deseo de lograr algo reconocible. Incluso ni algo duradero. Mucho menos algo que trascienda a nuestras propias existencias. Pero eso no quiere decir que no deseemos dar "viaje" a nuestras pequeñas y fáciles creaciones. Y hoy las posibilidades de crear pequeñas muestras digitales ayudan a dar luz a las obras menores.

¿Quien es el autor de la obra aquí publicada?

No siempre es sencillo otorgar la autoría a una obra derivada. No hay duda alguna de que esta pequeña escultura de alambre es propiedad intelectual de un artista determinado (desconozco el nombre del autor principal), pero una vez fotografiada la obra, encuadrada con un determinado punto de vista e incluso dotada de unas sombras que ni el fotógrafo ni el artista de la obra han creado, el conjunto toma una nueva personalidad. 

Vosotros, yo mismo en el momento de fotografiar el conjunto de obra y sombras con su fondo, dejadno ese ligero matiz caliente sobre el fondo, estamos creando una imagen, no una escultura. Es decir, creando una obra nueva. ¿Quien es el autor de esta obra, de esta imagen, que es al final lo que realmente estáis viendo vosotros? 

Yo creo que del fotógrafo como lo es de quien fotografía en un momento dado a unas personas en un ambiente y con una luz determinada. No es fácil admitirlo, pero es una de las bases de estos tiempos de mazcla en la creación.

¿Y para qué sirve escribirnos y escribirte?

Estas ventanas contenedores que llamamos blog también son como libros sin papel que lanzamos al aire en busca de espacio de multiplicación. 

Este en concreto nació en Madrid para almacenar "mi" ARTE. Si no todo, pues ya es imposible, sí al menos el que ha ido quedando rezagado antes de morirse por el paso del tiempo.


Es como una ventana que me ata a unas ideas, a una obligación. Es como una nueva cadena que con gusto me atrapa durante un tiempo. 

Todo es efímero. También nosotros. Así que montar contenedores puede ser una opción para durar un poco más. 

Madrid es mi ciudad que siempre me quedará de referente. Pero es también la fuente más cercana para beber y aprender arte. Por eso esta libreta de ARTE  merece nacer aquí.

Las viudas caracoleras que no se notan

Una caracolera era en mis tiempos quien recogía los hoy prohibidos caracoles. Conocí a muchos más caracoleros varones, lo que me hizo creer que el oficio de caracolero tenía algún componente de sexo que yo desconocía. Curiosamente en mi barrio el caracolero del entresuelo murió y su viuda siguió con la cría de caracoles en el patio de luces de la casa. El caracolero del mercado que también vendía ajos y sería casualidad (o no) murió y su mujer siguió vendiendo caracoles en el puesto, aunque quien los recogía por los ribazos era su hijo en los fines de semana. Poco a poco los caracoleros se me fueron muriendo pero dejaron en su cargo a viudas caracoleras. Esta señora es de otra ciudad, en concreto del norte. No la conozco de nada. Espero no haber acertado, por el bien de su difunto marido. Joder, ya lo he dicho.

¿Quién manda más hoy: el ayer o el hoy?

Esta misma imagen a color la tengo en el recuerdo de un viaje familiarmente maravilloso. Cosas de la cabeza me llevaron a pedirme que la publicara en blanco y negro, para disimular. 

Son esas situaciones molestas en las que uno no se puede negar a sí mismo. 

¿Quién manda más el ayer o el hoy? 

Pues hoy manda más el hoy, pero no tengo ni puñetera idea de quién mandará más mañana. Me dejo llevar y punto. Ya iremos viendo.

Estamos llenos de texturas. Nosotros somos una textura

El mundo está lleno de texturas, de superficies que se repiten para que la unidad al convertirse en grupo aparezca como otro elemento diferente y siendo compacto se convierta en uno sólo y con personalidad propia. Estas bolas no son nada. Pero en conjunto forman una enorme pared, un centro comercial inmenso, un nuevo material con forma de textura. Somos la suma de muchos, pues sueltos no somos en realidad casi nada.

Una mujer pensado…, en Birmingham

Te pillé pensando, tal vez soñando, no fuiste buscando sino que yo pasaba por allí. No parecías cansada sino ensimismada en tí misma, como metida hacia dentro. Nunca sabremos nadie qué pensabas en ese momento, ni tú misma si por esos imposible te volviera a encontrar enfrente de mis miradas con cámara. Tú…, no sabes que hoy estás aquí, ni te lo imaginas, pero lo estás y nunca lo sabrás. Es posible que seas inglesa, tampoco estoy seguro, y que aquella mañana estuvieras reventada por algo. No podrás contárnoslo, así que haremos lo bonito, lo fácil, imaginárnoslo. Que cada uno se imagine los motivos por los que esta mujer en la ciudad de Birmingham está descansando de sus ideas.

Son sólo imágenes. Lenguaje para la mirada

Son imágenes que he ido cazando por mis paseos buscando el simbolismo de cada momento. No tienen unidad, no representan un todo, sino simplemente momentos, si acaso espacios largos de un tarde o una mañana. Son miradas, apariciones en mis caminos. Por eso forman parte de mi, y las llevo en el recuerdo. Son mis trofeos de caza.

En recuerdo (también) a los errores que se cometieron

En recuerdo a lo que fue. A lo que no llegó a cuajarse. A lo que se intentó en varias ciudades españolas como grito de una juventud que necesitaba tomar el futuro. En recuerdo a lo que lograron desmantelar sin prohibirlo. En recuerdo también a los errores que se cometieron. En recuerdo a la paz, a la convivencia, a los círculos y el debate, a la libertad.

Imitar la vida no es vivir. Es morir poco a poco

Hay muchas formas de imitar la vida, y una de ellas, tal vez la más simple y sin duda la más automática, es simplemente dejarse vivir. 

Vivir es avanzar por caminos, dejar que caigan sobre ti todos los componentes de la vida, poco a poco, mes a mes, hasta que se acabe la energía y se apaguen las luces. 

Imitar la vida no es vivir, es simplemente avanzar hacia la muerte. 

Pero cada uno de nosotros podemos hacer aquellos que más fácil nos plazca copiar. 

De lo que es seguro es de que no seremos capaces de parar la caída de las energías y la luces. 

Lo que sí podemos hacer es disfrutar en esos intermedios. Y no esperar el aplauso final.

Una familia hablando de sus cosas

No es complicado ver a familias hablando de lo suyo, más ahora que con los primeros calores es más fácil salir a la calle a pasear. Hablamos, nos contamos nuestras dudas, nos miramos a los ojos y sonreímos. Es lo que más o menos hacen estas palomas encima del árbol del parque. Todo es muy habitual, de lo más normal siendo primavera.

Una verja de lo más común. Pero por eso está

Lo más elemental si está sacado de su contexto puede seguir siendo de lo más elemental. Pero es un elemental diferente. Más bonito. O más feo. Esta verja es simple, vieja, repintada, doblada por el tiempo y no muy antigua ni importante pues no está entrecruzada. Pero tiene dos detalles que la convierten en curiosa. Su imperfección y el marco de piedra. Nada más. Eso y mirarla.

Veremos los colores, las formas, las texturas de la muerte metálica

Nunca sabremos quien fue el último que se asomó a esta ventana ya oxidada, siendo ventana. Pero existió. Y también existió la primera persona que bajó la ventanilla, el cristal presionando hacia abajo, y se asomó al exterior buscando el aire sobre el rostro. Tampoco sabemos si estas personas se están conservando tan mal como el vagón del tren, si ya no están ni conservadas como esqueletos o si todavía son capaces de visitarnos y contarnos su viaje. Estos pequeños secretos, todos sin importancia, son los que realmente podrían llenar de vida este esqueleto oxidado. Como nos lo tenemos, nos conformamos con ver los colores, las formas, las texturas de la muerte.