Cuidado al agitarse con mucha fuerza. Se pierden las líneas

Olas blanquecinas que soportan todo lo que se les pongan encima, al estar ya muy acostumbradas a ser restos de muerte y sequedad. Olas blancas de papel, pues las de arena nos pillan muy lejos. Olas blancas de pensamientos, de esas dudas que a todos nos invaden para hacernos incapaces. Pero enseguida nos soplamos la cabeza, la demos dos meneos, y nos despedimos de las ondulaciones creadas. Aunque ojo, es muy posible que perdamos las líneas si nos agitamos con mucha rasmia.