Nos convertimos en una mezcla de agudos y obtusos

Damos la sensación de ir llenándonos de defectos según vamos creciendo. Nos rompemos por dentro, nos salen huecos vacíos, nos llenamos de polvo y paja, se nos cambia la cara hasta volverse agria, y se nos perfilan las miradas para convertir nuestro rostro en un lugar de ángulos agudos e incluso a veces obtusos. No hay remedio. Creo.