Caritas bondadosas, antes de entrar en un sitio serio

En algunas puertas de grandes edificios ponemos a grandes monstruos o a esculturas muy serias para asombrar…, pero sobre todo para asustar. 

Antes de entrar hay que mirar la puerta en toda su extensión y poner cara de circunstancia. Es decir, de miedo, y como poco de respeto.

Así que encontrar en la parte alta de una gran entrada unas caritas sonrientes es de premio. 

No sé el motivo, sé que es Extremadura, pero lograr entrar en un edificio sabiendo que te reciben unos angelotes con caras de buenas personas es un lujo. 

¿O lo hacen para engañarnos y así entrar más descuidados? ¿Y quien ha dicho que son sonrientes y no de vigilancia?

Amor que goteaba amor. Amor líquido

¿Amor llorando? No. Creo que es un simple efecto de la pintura líquida. ¿Amor llorando? Debe ser lo normal ¿no? La mezcla de las maravillas siempre es perfecta. Luz y armonía. Amor y lágrimas de felicidad. Mirada y sonrisa. Rojo y rosa. No sé, pero creo que era un amor rápido, pues no se tuvo cuidado en mantenerlo limpio.

Yo no entro donde no sé lo que se espera de mi

Si te acercas puedes sufrir el espejismo de no saber dónde estás. Para eso lo mejor es volverse a alejar. Pero tal vez no quieras. Acercándonos logramos quedar envueltos y pensar que fuera no existe nada más. Si hay que decidir lo mejor es dejarse llevar. Pero decidiendo. Yo no entré.

Nota.: Fragmento de una escultura de Jeff Koons

Los inmensos blancos casi negros

A veces los espacios blancos llenan incluso la luz, no es que sean ellos los que la reflejan, es que son ellos los que la entregan. Hay dos formas de lograr que un espacio parezca mucho mayor. Que esté lleno de blancos o que sea totalmente negro. En ambos casos al no ver el final, nos engañamos nosotros mismos y nos convertimos en pequeños.

Art Street mareante por culpa de un gato que se asoma

En la propia basura plana de una pared ya ajada por los tiempos, uno se puede encontrar sorpresas como la de esta gato recortado por alguien para asomarse en el caos. No contentos con su mirada felina alguien se ha dedicado a escribir sobre su cara como si una parte del todo fuera fuera también individual. La teoría de los cristales rotos que incluye al gato mezclado entre todo. Incluso el espacio de las cuatro baldosas que faltan se ha empleado para firmar, como parte separada del lienzo total. Art Street mareante ¿no?

Nota.: La imagen es del fotógrafo Miguel Puente

La bella flor del simple cardo navideño

Muchas veces en lo simple, en lo más común, te puedes encontrar escondida la belleza. Esta es una simple flor de cardo. De un cardo de los de cenar en Nochebuena o Navidad. De un cardo que salvamos en las navidades pasadas para verlo crecer y reproducirse. Ahora en julio nos está enseñando esta bella flor. Efectivamente sus durísimas hojas pinchan, se han convertido casi en madera y curiosamente sus puntas están muy afiladas. Pero esos tonos lilas mezclados con los naranjas de las hojas duras dejan una maravillosa manera de ver el simple cardo que casi siempre vemos con salsa bechamel y almendras.

La Columna del Congreso de Bélgica, en Bruselas





Hay muchas maneras de representar la imagen del triunfo, del guerrero que logra sus objetivos, sean estos los que sean. Son iconos que se repiten aunque se represente diversas formas de liderazgo. Hay leones, laureles, músculos, belleza, fortaleza, antorchas, capacidad para volar, seriedad.

Esta escultura está en Bruselas y es conocida como la Columna del Congreso al representar el nacimiento de Bélgica como nación. A sus pies está la tumba al soldado desconocido.