Estamos a punto de engañar a la naturaleza. Es única

¿Y si tras el otoño vinieran las lluvias templadas en vez de las nevadas y con ellas una florida época invernal? 

Podríamos engañar a las plantas, esas amigas necesarias para vivir. Estamos engañando a todos, a los ancianos, a los pensionistas, a los enfermos, a los parados. 

¿Por qué no engañar también a los almendros, a los girasoles, a los perales, a la alfalfa y hacerles creer que ya es primavera? Vamos camino de ello, cada vez nos falta menos.