¿Qué es el arte contemporáneo o el arte moderno?

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Los que disfrutamos del arte, incluido el arte contemporáneo o el arte moderno, sabemos que a veces nos la están metiendo por los ojos sin valor suficiente. Lo cierto es que nosotros no compramos y por ello no nos debemos sentir muy engañados. Por que sobre todo lo que no guarda relación muchas veces es la obra con su precio de venta.

Si entendemos que una obra de cualquier tipo debe tener un precio con arreglo a lo que cuesta hacerla, o a lo que cuesta pensarse, o a lo que ha costado saber hacerla, efectivamente el arte moderno o contemporáneo a veces nos engaña. Si tenemos en cuenta factores tan curiosos como la posible revalorización, el factor inversión, el agrado de poseer, el de tener algo de autores muy bien tratados por críticos; entonces los valores y los precios cambian totalmente.

Vamos a ser amables. Hay muchas obras de arte moderno que NUNCA nos podríamos en nuestro salón o en nuestro WC. Incluso hay muchas obras de arte moderno o contemporáneo que son muy fáciles de falsificar y de hacer nosotros mismos en nuestro taller de arte. Incluso vemos obras que algunos llaman de arte contemporáneos que simplemente son recortes, archivos, descartes, objetos que remarcamos o pulimos para ofrecer una visión simplemente algo diferente.

No estoy hablando de arte diferente, moderno por ser hecho ahora, sino de obras que una vez expuestas y si no se venden, simplemente se tiran o se guardan en un almacén lleno de trastos. El artista sabe que no debe conservar aquellas obras que no han gustado pues devalúan el resto de obras suyas. Se crea arte en apariencia como una forma de vivir, de valorar más lo que efectivamente se logra vender.

Una obra de arte debe durar en el tiempo. Las que son efímeras también pueden ser obras de arte, sin duda, pero lo curioso es que muchas de las que presuntamente han venido para quedarse no lo deberían hacer. La pregunta sería: ¿Qué observarán nuestros tataranietos del arte moderno o contemporáneo que se está haciendo hoy en día? Pues eso es realmente arte. Lo demás es trabajo artístico en el mejor de los casos, arte decorativo para un momento de nuestra sociedad.

Todos somos como quieren otros que seamos. Ellos nos ven

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Deconstruir un edificio es mirarlo desde otro punto y ver como se convierte en otro sueño. Es pensar que puede ser tantas cosas como uno imagine que puede ser. Depende de cómo lo miremos, del punto de vista que le añadamos al edificio. Nada es una sola cosa, todos somos múltiples objetos de mirada que nos transformamos según quien nos observe. Tú no eres como crees, ni eres como quieres. En realidad eres como quieren los otros que sean, pues son los que te ven.

Eran como pequeños zombis que se alejaban de un lado a otro

La sombra del sol tenía forma de toldos de colores, pero en cambio sobre el suelo solo mostraba gris azulado sobre las baldosas sucias de la tarde calurosa. Las personas caminaban negras ajenas al calor, pues se les había metido dentro del cogote. Eran como pequeños zombis que se alejaban de un lado a otro. Nunca llegaban, solo pululaban para hacer bulto.

Bichos que peligrosamente parecían de plástico

Parecían de plástico. Eran reales lo que servía para temerles más todavía. Pero parecían de plástico. Las flores ya estaban algo ajadas del calor del verano, pero los bichos eran nuevos, casi jóvenes pues la edad de los bichos es muy incierta. Creo que pensé en acercarme algo más pero deseché la idea al verlos a través del objetivo. Si llegan a levantar la vista, me hubiera convertido en otra estatua de sal.

Todos somos identicos al principio y al final

Dime si no es maravilloso ver tanta gente perfectamente diseñada y agrupada para agradar la vista de quien pasa por este muro. Son gentes que no sabemos qué hacen allí, pero su orden es perfecto, sus sombras acompañantes necesarias, sus siluetas todas iguales la mejor manera de saber que en realidad todos somos identicos al principio y al final. El autor no sabemos qué quiso decirnos, pero en cambio si somos capaces de inventarnos una mirada personal, decidir qué nos quiso decir. Somos libres para interpretar el ARTe como nos de la real gana. O la republicana.

El perfil de una flor morada intentando tocar la trompeta

Cuando una flor se pone de perfil es que no te quiere entregar su mirada, es que intenta esconderse de quien la mira. Claro que si quien se pone a verla de perfil eres tú, es que elijes el punto de vista. Todos podemos elegir. En este caso intenté saber si la flor mordad era capaz de tocar la trompeta ella sola. Casi aseguraría que no, pero no voy bien del odio izqueirda. Ni del derecho.