Tres farolillos casi árabes acompañando el té de la noche

La suave luz tamizada por el color de los farolillos árabes nos acompañaba en el té de la noche. 

Era dulce y claro de color, era amentolado como solo ellos saben hacer. Caliente y en vaso alto. 

Ya sé por qué le llaman hierbabuena, simplemente por que es una hierba muy buena.