El caos tiene sus reglas de informalidad. Las vimos

El caos tiene sus reglas; no es fácil lograrlo con pocos elementos y lo sabe él mismo. Si intentas crear un simple caos con una o dos formas horrorosas… es complicado lograrlo pues resulta insuficiente. 

Pero a veces se puede. 

Un poco de dejadez, de polvo de viejo, de abandono disfrazado de tiempo muerto, de suciedad con aspecto de ordenada. 

Si le añades un poco de absurdo, algo de curiosidad, lo inútil e incapaz de servir para algo…, puedes lograr un pequeño museo al caos local desde tu propio balcón. 

Esta terraza valenciana es un ejemplo de ello. No sabemos qué piensan los muñecos, qué piensa la dueña de estos elementos —sí, es dueña, la vimos—, pero sabemos por ella qué es el caos. 

Puede que incluso un maravilloso caos desorientado e informal.