Una obra dentro de otra obra. El Arte como mirada

A veces el Arte es limitar, es encuadrar lo que vemos, es retirar lo que no nos gusta, lo superfluo, lo que estorba. A veces es simplemente limpiar.

Es también aprender a mirar y retener, es encontrar algo que pasa desapercibido entre mucho, y una vez retirado saber verlo sin la contaminación de lo que le rodea. 

Con el color, con la luz, con las palabras sucede eso, que entre todas hay que elegir y por ello lo que resulta sale distinto.

Este cubo está en la entrada de un museo. Pero no es así, es una gran escultura a la que le hemos quitado parte para encuadrar a nuestro gusto. Hemos separado el ambiente, hemos cortado la obra, hemos llenado el hueco interior de elementos de la calle, hemos intentado crear dentro de una creación.

Curiosamente la obra principal siempre queda, pero posiblemente el encuadre elegido se va transformando con la luz o con el paso del tiempo. Es recrear, es jugar al recreo.

La dura historia de una placa de tráfico en la gran ciudad


Primero la condenaron a un callejón sin salida. Luego le pusieron carteles y pegatinas para terminar pintada de blanco y rojo en dos ocasiones. Al final, cansada de no servir para casi nada, ella misma se bajó de su trabajo, se despidió por todo lo bajo, de noche y sin que nadie se diera cuenta, y se fue a descansar sobre la pared que encerraba un jardín. Simplemente es que no pudo entrar. Esta es la triste historia de esta placa de tráfico, algo cándida que ya está en la basura, escondida entre más utensilios que le dan calor y la tapan.

La muerte vista de cerca en una iluminación dramática


La muerte siempre es solitaria, siempre hay que enfrentarse a ella desde la soledad personal. Da igual quien te acompañe, la potencia y la decisión solo depende de quien fallece, del que se va apagando la luz. Esta Cristo es de la Catedral nueva de Vitoria, escondido entre el altar mayor, con una luz que alumbra su sangrante rostro, para darle más dramatismo. Por dentro todos derrocharemos sangre al morir, sobre todo por los que quedarán.

Anea, Enea, Espadaña, Junco, Totora o Henea. Recuerdos del río Duero


En las orillas de los ríos o grandes charcas en donde corre el agua, pero en las zonas en donde estas aguas se van quedando más retenidas o circulan más lentas, aparecen estas cañas que se llaman enea o espadaña y que terminan en unas especie de puro marrón que contiene en dos zonas perfectamente separadas las flores femeninas (diminutas) en la zona del puro inferior y las flores masculinas en la zona superior, más delgada y a veces casi sin grosor diferente al de una caña fina.

Las hojas se emplean desde hace siglos en la sillería y cestería mientras que los puros con las flores superiores se han utilizado en la ornamentación de viviendas rurales. Por cierto, es una excelente planta para depurar las aguas de los ríos de forma natural. Hoy también se utiliza para la fabricación de algunos tipos de papel e incluso como alimentación los brotes tiernos.

Familia unida que nada unida en busca de todo


Familia unida, nada unida contra las corrientes que le vengan de frente. Esta pata tiene siete vástagos, ya están crecidos y a punto de volar por sí mismos. Quedan pocas semanas para que la familia se mantenga unida, pero de momento la pata sigue mirando con atención a su alrededor en busca de los peligros. Es su obligación de madre.

La flor de loto era empresa. La abeja el operario


Cada uno tenemos que hacer nuestro trabajo sin mirar si lo hacemos dentro de una maravillosa empresa o de una birria de lugar. Nuestra obligación es laborar contentos y sacar el máximo beneficio a cada labor.

Esta abeja trabaja sobre una flor de loto en un lago artificial del Ebro. Sabe que tiene suerte, pero no se fija mucho en ello. Simplemente trabaja y saca sus néctares pues lo que le importa es su prole, su labor, su empresa.

Todo un ejemplo que hay que alabar y no molestar. ¡Chissss!

Expo Zaragoza 2008 mostrando el presente

Zaragoza salió ganando futuro, aunque el precio resulto excesivo. Lo que no queda tan claro y si realmente ganó presente, pues el uso de todo el recinto ha quedado muy deslucido. La Ciudad de la Justicia es lo más inteligente que hemos realizado allí, pero no es suficiente. 

Nos queda el Arte Urbano maravilloso que nos enseña el futuro desde fuera.

Fotografía en bruto, fotografía manipulada


Los fotógrafos solemos ser manipuladores de la realidad. No todos pero si muchos. Vemos lo que muchos no ven, pero lo vemos en un ambiente, rodeada la imagen final de muchos elementos que sobran, que nos estorban, que distraen al que no está atento. Y es entonces cuando los fotógrafos enmarcamos en el menor de los casos de manipulación, restando elementos, eligiendo y potenciando aquello que nos interesa mostrar.
Otros terminamos de manipular en casa, hoy con programas informáticos pero antes con filtros o con manipulaciones a la hora de positivar. Todo sirve para terminar de contar la historia.
Una fotografía es una historia. Pequeña o grande pero como mínimo un mensaje, una ilusión, una obra elegida, un final. Es también luz y color, pero sobre todo encuadre.
Saber cortar y elegir, separar y evitar que salga, buscar el lugar y la posición de la cámara, la cantidad y calidad de luz, el mensaje final, es el fondo de muchas fotografías. Motivar al lector es lo que hace un escritor. Lo mismo que intentamos los fotógrafos. Hacer pensar o sonreír. Expresar emociones.