El principal enemigo de la creatividad es el buen gusto. Pablo Picasso

Esta frase de la modista y diseñadora María Escoté, refleja desde la voz del gran Picasso quien es el gran enemigo del arte y la creatividad. Muchas veces incluso, uno mismo que se equivoca en las presentaciones, frenando sus creaciones por temor al análisis exterior, a la crítica de los que observan.

“El principal enemigo de la creatividad es el buen gusto”

Ramo de flores de orégano. Encantadoramente olorosas

Las flores nunca nacen solas, se dejan acompañar de otras flores que desperdigadas en la planta o formando auténticos ramos de novia, se ofrecen a la vista con elegancia. Este ramillete de flores de orégano resulta vistoso por su forma y color, pero si nos acercamos la fragancia nos embriagará. Curiosamente, como todo lo naturalmente maravilloso, es gratis.

Cielo feliz en el día que comienzan las vacaciones

Efectivamente hoy se inicia la primera salida del verano, el inicio de las vacaciones para muchos, esos días de calma y cambio, de agua y sol, de familia y mala comida, que nos hace ver de otra manera el mundo y nos ayuda a recargar las pilas vitales. Hay muchas maneras de encontrase con uno mismo, pero la inmensa mayoría necesitamos salir de la rutina aunque sea a peor. Nos espera la luz y el calor, las muchas horas de sol y las siesta, nos espera sobre todo el olvido. O no. 

No cerramos por vacaciones, simplemente nos ponemos el pantalón corto.

Sonríe por favor. Notarás la diferencia

Mira, con calma pero con sinceridad. Sonríe con calma, por favor o por que sí, pero sonríe. Notarás la diferencia en la vida. Necesitamos sonreír más, aunque sea forzada la sonrisa, aunque sea provocada. Es gratis y es salud.

La casa estropeada de unos patos miedosos

Las aguas bravas venían embarradas y hasta los patos desaparecieron de ellas, escondidas en vete a saber qué lugar. Producían ruido y miedo, venían a velocidad alta y se habían ensanchado hasta lugares siempre secos. Las personas acudíamos a medir el temor, a sopesar los tamaños, a observar lo curioso. Pero no había patos. A ellos no les importaba nada la curiosidad y sí el peligro. En pocos días las aguas volverán a su sitio y con ellas los patos de colores escondidos. Unos miedosos.

El equilibrio y las circunstancias en una cigüeña arquitecta

A veces los equilibrios son peligrosos, mantenerse en una posición atrevida, en donde parece que te vas a caer, por mucho que sean un auténtico arquitecto de la vida, produce vértigo. Esta cigüeña está jugando al riesgo calculado de caerse con todo su hogar, pero ella lo ha hecho bien. Si acaso los circunstancia serán las que al final empujarán al vacío toda su vida. Ella está ajena a las circunstancias, como todos nosotros.

La amenaza de cielos oscuros en una tarde con viento


Contra una noche publicada ayer, un cielo rojo hoy para destacar los volúmenes de las nubes, que aunque rojas y azules oscuras dicen los entendidos que son solo agua.

Si nos creemos que la mezcla de luz y agua logran estos espesores sólidos, debemos estar convencidos de que todo “depende”, de que nada es seguro y la naturaleza un sabio ejército de artistas contemporáneos.

Desde el suelo nadie se atrevería a luchar a puñetazos contra estas moles. Una vez dentro de ellas, son traslúcidas y blandas, no tienen casi color y se dejar acariciar. Sigo sin entenderlas, debe ser la mañana que me deja todavía dormido.

En la noche también hay luz, aunque no siempre la veamos

Se acaban los días, pero siempre de uno en uno, para dar continuidad a todos nosotros. También la naturaleza tiene que descansar cada día para volver a tomar aire, fuerza, ganas de pelear. Pero nos deja una señal, un trozo de luna para indicarnos que en algún lugar sigue habiendo día, luz, vida despierta. Las calles cambian totalmente con la noche, las personas también, pero en cambio se mantienen las ideas, las libertades, los sueños madurados y los otros, los proyectos que nos ayudan a despertarnos con más ganas de seguir. En la noche también hay luz.

Fábrica de miel y cera con obreros venenosos

El alimento de las abejas está disperso. Es llamativo en contraste de color; amarillos oro contra granates potentes. Así cualquiera encuentra las metas de la alimentación. Pero no siempre son tan sencillas, tan claras. Muchas veces las vidas hay que ganárselas en un juego de complicada defensa. Resulta increíble que de estos polvos amarillos se pueda fabricar miel y cera por parte de obreros animales diminutos que además pican con veneno.

Flores naranjas nacidas para destacar

Muy pocas flores pueden competir en belleza, sobre todo si se dan en parques y crecen de manera algo más natural que en viveros para cortar. Son flores extrañas con un nombre hermoso. Flores del paraíso, ave del paraíso o flor de pájaro.

Es una planta de Sudáfrica que nos entrega unas bellezas casi increíbles si no fuera por que las podemos observa ya en muchos jardines y floristerías. La belleza a veces es rara y por eso es todavía más belleza. Si nos preguntáramos qué selección natural ha tenido esta planta hasta llegar a producir este tipo de flor, no seríamos capaces de encontrar respuesta. Las estrelitciáceas tal vez quisieran destacar sobre otras plantas, ¿pero tanto?

Palomas tristes en el Ebro que no entendían de historia

El aburrimiento y la sensación de angustia también se apodera de las palomas. Estas no parecen “de la paz” pero están como compungidas, recogidas en el susto, mirando de reojo a los que nos acercábamos en busca de su imagen. 

No querían volar pues se sabían seguras en la distancia y la pared. Nunca nadie había osado molestarlas más cerca que nosotros, por eso dentro de la angustia estaban seguras y ajenas a nosotros. 

Vamos…, que nosotros les importábamos tres pitos. Ellas no sabían que aquellas piedras sobre las que habían horadado huecos con ayuda de la erosión, eran zócalos romanos de la muralla. No entendían de historia.

Obedecer nos transforma en otro elemento

Agua y aire. En química uno mezclado con otro, producen algo distinto. Agua con aire da espuma húmeda. Pero hay que mezclar con fuerza, agitando para que se mezclen los elementos con el aire pues ninguno de los dos se deja mezclar con facilidad. 

No somos fáciles para interactuar con los que nos rodean, necesitamos algunas veces órdenes tajantes, pues la comodidad nos amordaza ante las posibles osadías. Pero en la rebelión también está la posibilidad de cambiar la mezcla.

Odiamos las guerras, pero no sabemos acabar con ellas

Entre los numerosos monumentos a las guerras destacan en muchos de ellos la elegancia con la que disimulamos el horror. En esta playa de Tarragona hay todavía los restos de algunos bunker de defensa con los que en la guerra civil se intentaba evitar un posible desembarco, desde Italia me imagino. Pero si no nos acercamos a ver las rocas escondidas del fondo, las ruinas que no se enseñan a simple vista, que no se ven en la imagen, no nos percataremos que es un lugar defensivo pero en recuerdo de la violencia. Odiamos las guerras, pero no sabemos acabar con ellas. Si acaso las disfrazamos para que no nos molesten.

Un nudo marinero y gordiano, para resolver si te atreves

Los marineros son unas artistas del nudo, del lío, de la atadura más compleja que luego nadie sabríamos desatar si no fuéramos también marineros. El marinero se entretiene con la cuerda como el ingeniero con los cables de su ordenador. Efectivamente, tendrían que haber explicado a un marinero el follón que nos organizamos todos con los cables de los auriculares del iPod para que lograra resolver un problema mundial grave. El marinero además de pescar buen marisco y mejor pescado fresco se entretiene pensando en nuevos nudos gordianos que resolver. España necesita muchos marineros.

Cientos de peces esperando irse a la derecha

Cientos de pececillos esperaban crecer entras las aguas sucias del espigón del puerto. Comían los desperdicios de los barcos, pululaban alegremente mientras crecían sin preocupación, no conocían otra agua que la verde tipo sopa de pescado.

Unos metros más a la derecha —otros metros más, sí, es posible— unos pescadores sentados esperaban a que los pececillos ya crecidos osaran desear comer pan con cosas o gusanos muertos por aplastamiento. Los pececillos pequeños nunca viajaban esos metros a la derecha, pues no habían crecido, pero en cuanto lograban el tamaño preciso a costa de alimentarse en el agua sopa de color verde, conocían de cerca al pescador sentado que les ponía miga de pan con cosas para hacerles picar. Veían la luz o al menos eso creían ellos antes de dejar de respirar.