La ventana semisótano, que obligaba agacharse

Tuve que agacharme para verla bien, su ras de suelo resultaba incómodo y tal vez por ello los polvos y lodos se mezclaban con algunas hojas de hierbabuena. 

Era una ventana sobre otra ventana que tapaba otra ventana. 

Y todas ellas para no asomarse, para tal vez ventilar, para dar luz si alguien se viera obligado a abrirlas de cuando en cuando, por si te ocurre necesitar aire fresco.

Era una ventana inoportuna que tendría su sentido en otras lunas. Hoy no la entendí.