La puerta verde que seguía cerrando nadie sabe qué


Cientos, miles de veces se abrió para dejar salir. Las mismas que para dejar entrar. Recibió palos y herrajes, golpes y cepillos, pinturas y apoyos. Ahora recibe aguas y sol, años y polvo. 

Es lo que tiene dejar de tener un uso constante. Ya nadie se acuerda de pintarte.

Estabas herida de agujeros y remaches, de boquetes tapados y heridas golpeadas. Pero seguía en forma, seguía cerrando. 

Nadie sabía qué cerraba, excepto su dueño.