Historia de una puerta negra de bodega soriana

Nunca me han gustado mucho las puertas, las de entrar o las de salir. Me dan respeto, casi miedo a veces.

Todas esconden dentro muchos secretos imposibles, muchas sombras y dudas. Contienen vidas gastadas.

Pero nos tendemos a ir a acostumbrando a todo lo complejo, para ir sobreviviendo. Hay que aprender a ser algo osado para sobrevivir.

Esta puerta es de enjundia, con una llave muy grande y antigua que sobre todo sirve para abrir pues cerrar lo hace sin tantos espavientos. 

Su vieja gatera está ya tapada pues se dejó de tener felino antes incluso de tener perro pastor, antes de que el abuelo y la abuela dejara de poder usarla.

Contrasta el color terroso de la parte inferior contaminada de los barros del suelo y los tonos negros de las partes superiores, con señales de muertos que escapaban por las rendijas de lo alto.

Es una puerta llena de historia y de olores. Una señora puerta. Era nuestra bodega familiar.